miércoles, 15 de diciembre de 2010

La Teoría de la Evolución distorsiona la Ciencia


Presentamos aquí un artículo escrito por R.G. Elmendorf[1] en el que se opone abiertamente al enfoque “Two-model” propuesto por creacionistas americanos para la enseñanza de los Orígenes en la escuela pública USA. En este enfoque se propone la enseñanza crítica e igualitaria de ambos modelos, creacionismo y evolucionismo, para que los alumnos puedan conocer sus postulados, y en su caso, tomar partido por uno u otro (Más datos puden leerse aquí). Elmendorf, que es creacionista y geocentrista, no está de acuerdo con ello, pues afirma que la Evolución debe ser desterrada por completo del currículo escolar, pues ha sido definitivamente falsada.





sábado, 27 de noviembre de 2010

Primeras reacciones al I Congreso Católico sobre Geocentrismo.


El físico Dr Robert Bennett, uno de los participantes en el Congreso, aporta en su blog, http://galileowaswrong.blogspot.com/ sus impresiones sobre el pasado encuentro de geocentristas que tuvo lugar en la primera semana de Noviembre, en South Bend (Indiana USA). 

martes, 26 de octubre de 2010

El Heliocentrismo y la pluralidad de mundos

Mare Crisium

El hombre siempre pensó que la Tierra era el centro del Cosmos,  al menos hasta el siglo XVII  prevaleció incuestionable la noción aristotélica que todos los astros –sol, luna y estrellas- se encontraban situados en esferas (‘orbis’) circunvalando la tierra.  Había un solo mundo, la Tierra,  siendo habitáculo de vida, algo evidente para los cristianos y judíos pues así se desprende de la Sagradas Escrituras y de la tradición. Esto era incuestionable para todos los filósofos, incluso para los paganos que aún se guiaban por principios de las filosofías helenistas.
   Medio siglo después de la publicación en 1543 de la obra póstuma de Copérnico “De revolutionibus orbium coelestium” defendiendo la centralidad del sol,  comenzó –sobre todo en ambientes protestantes- la polémica que se dio en llamar “pluralidad de mundos”.  Ahora si la Tierra se hallaba situada en la tercera esfera, no parecía haber ningún impedimento para que  otros diversos planetas fueran también mundos habitados, al fin y al cabo, todavía estaba reciente el descubrimiento asombroso de Cristóbal Colón de un mundo habitado más allá del océano ignoto.  Esto fue llevado a su máxima expresión por el filósofo pseudo-gnóstico Giordano Bruno que defendía un universo infinito, que por tanto podía zafarse de la objeción de Aristoteles a la no-unicidad del Mundo: “No puede haber movimiento ordenado más que en torno a un solo punto central”.  Bruno fue el primero en defender la existencia de civilizaciones en los otros planetas (inclusive en el sol), junto a otros disparates y herejías de todo tipo. Estas ideas, excepto la de infinitud del universo, fueron continuadas por Kepler. Con su potente telescopio, Kepler, exploró visualmente  la Luna, concluyendo que era un mundo similar al nuestro, habitado por “hombres lunares”.  Según Kepler, las zonas oscuras eran mares, todavía hoy se siguen denominando ‘mares’ (mare en latín) en los mapas de la Luna, aunque sepamos que no están formados de agua.  A Kepler le llamó la atención especialmente la forma asombrosamente ‘circular’ del Mare Crisium[1], y consideró que debía haber sido fabricada por seres inteligentes, y ya que ciertamente no habían sido los hombres terrestres, especuló que debían haber intervenido los “hombres lunares”[2].  Estos hombrecillos, según Kepler, necesitarían esas enormes construcciones para protegerse de las altísimas temperaturas que se alcanzarían en el largo día lunar.
En el año 1572 apareció en el cielo la llamada “nova de Tycho”, pues fue Tycho Brahe quien realizó un meticuloso estudio y aportó a la Ciencia importantes datos sobre ella, en algún momento esta estrella nova llegó a alcanzar una brillo superior a la del planeta Venus. Kepler, con su manera de hacer ciencia especulativa, afirmó que esa ‘nova’ era una prueba de la existencia de extraterrestres, puesto que –según él- los hombres terrestres no necesitamos de una estrella adicional, entonces ella sería necesaria para otros hombres de otro lugar del Cosmos.  Su mentor, Tycho Brahe, se oponía a esta especulación pues su visión científica era absolutamente la opuesta de la de Kepler, pensaba que puesto que tenemos la certeza  que no hay seres inteligentes en el universo, salvo los hombres en la Tierra, entonces las distancias  interestelares no podían ser tan enormes como las que exigía la hipótesis de Copérnico, pues en ese caso “gran parte de la creación no sería utilizada jamás por nadie”.  A medida que el modelo de Copérnico fue haciéndose popular, la ciencia de Tycho fue poco a poco apartada, y las especulaciones de Kepler fueron tomando fuerza. En cierta medida hay una íntima relación del tipo “a mayor creencia en el heliocentrismo mayor creencia en el pluralismo de los mundos”. 

 Durante los siglos XVI-XIX, cuando aún se confiaba en la autoridad de la Biblia   –y en la de la Tradición y en la del Magisterio entre los católicos-,  éstas tuvieron los efectos de un freno a los postulados pluralistas de los científicos y filósofos. En la Biblia está clara e inequívocamente expresado que es el Sol se mueve y no la Tierra:
 *  “Pusiste la Tierra sobre sus bases para que ya nunca se mueva de su lugar” (Sal 104, 5).
 *  “Dios la afirmó (a la Tierra) para que no se mueva jamás” (Sal 93,1).
 *  “Sale el sol, y se oculta, y vuelve pronto a su lugar para volver a salir” (Eclesiastés 1,5).
 *  “Nace el sol por un lado del cielo, y avanza por su circuito hasta llegar al otro, sin que nada escape de su calor” (Sal 19,6)[3].
La afirmación inspirada de (Sal 19,6) es de suprema importancia[4], pues conecta dos hechos científicos asociados al sol:  su movimiento hasta completar una vuelta y su calor radiante por allí donde circula.  Parecería muy incongruente negar un hecho científico y reafirmar otro. Es un hecho evidente que el sol irradia calor, por lo tanto igualmente debería ser considerado hecho el movimiento del sol.  Ya Galileo hizo filigranas con este versículo, haciéndole decir cosas que no dice, para así interpretarlo  heliocéntricamente.    En 1638, un religioso y naturalista inglés, John Wilkins, que luego llegaría a ser obispo de Chester,  dio su peculiar visión de (sal 19,6). Wilkins, que también daba por sentado la existencia de extraterrestres en la luna, en los demás planetas y en el sol, aseguraba que el salmo 19 comete un grave error en la segunda parte, puesto que el sol –según dice- no es un cuerpo caliente,  sino que es el aire de la atmosfera el que verdaderamente calienta la superficie terrestre por reflexión. Wilkins asumía el movimiento del sol en torno a la tierra, pero necesitaba un sol frío para que existieran alienigenas en su superficie.  Por supuesto, casi nadie se tomó en serio esta ridícula hipótesis, pero sí se hizo popular el llamado “argumento de Wilkins”:  «No hay que tomar la Biblia literalmente, pues eso impediría la existencia de tales condiciones necesarias”.  El filósofo Descartes también avivó la llama del pluralismo al escribir que las estrellas lejanas son ‘otros soles’ con su propio sistema de planetas en circunvalación.  Y un seguidor de Descartes, el físico y astrónomo holandés Chistiaan Huygens, asumiendo que todas las estrellas debían tener el mismo brillo que el sol, hizo los primeros cálculos de las distancias estelares.

En realidad hay mucho de “argumento de Wilkins” cuando algunos científicos desprecian el sentido literal de la Biblia porque piensan que sea una barrera al heliocentrismo, o cuando dicen que admitir el pluralismo -con presencia extraterrestre- sea más humilde que creer que a Dios le plugo revelar al hombre la historia de la Creación. Otro argumento de los detractores de la Biblia es el gigantismo del universo. Así por ejemplo, Stephen Hawking dice en su último libro:

Puesto que nuestra galaxia es sólo una entre 100 billones… estos números sólo hacen que este pensamiento sobre los alienígenas sea racional… en realidad, Star Wars y Star Trek… pueden ser más cercanos a la realidad que lo que nosotros creemos.
Falso. Es Dios el que es infinitamente más cercano a lo que nosotros creemos. Pues Él hizo un universo super-específico, centrado en la Tierra, con billones de galaxias y de estrellas rodeando la Tierra, … y entre los millares de creaturas del mundo, sólo al hombre le eligió como receptor de cuerpo y alma, sólo al hombre le escogió para ser una criatura racional predestinada a morar en el cielo. Es propio de Dios la sobreabundancia del don. Las dimensiones del universo y la abundancia de especies animales y vegetales pueden parecernos exageradas a nosotros, pero los pensamientos de Dios no son como los del hombre, sino que lo supera infinitamente (Isaías 55, 8). Lo humilde es pensar en el gran don divino concedido al hombre, en cambio, es soberbio decir cómo debería haber hecho Dios la creación para que el hombre no se sintiera un ser específicamente amado por Dios.

NOTAS

1. http://the-moon.wikispaces.com/Mare+Crisium
2. Algo parecido sucedió al final del siglo XIX con los llamados “canales de Marte”, prestigiosos astrónomos, como por ejemplo Parcival Lowell que llegó a presidir la Universidad de Harvard, defendieron la existencia de hombres ‘marcianos’ en el planeta Marte, al percibir en sus telescopios estructuras en forma de canales.
3. El Salmo 19 fue muy utilizado por el Cardenal san Bernardino en el proceso de la Iglesia contra Galileo.
4. El Salmo 19 contiene una sin igual confirmación bíblica del geocentrismo, pues en principio el circuito del sol podría referirse bien a la visión heliocéntrica de una órbita a través de la galaxia, o bien a la geocéntrica del circuito del sol rodeando la tierra. Sin embargo, la palabra hebrea para circuito, ‘tequphah’, descarta la primera, pues significa literalmente “la revolución de un año de duración”.

martes, 12 de octubre de 2010

Anisotropía y el “Eje del Maligno”

Mapa de la radiación CMB obtenida por la WMAP

Las teorías cosmológicas actuales tales como el “Big-Bang”, el “Steady-State”, etc. tienen una característica en común, la doble conjetura de isotropía y homogeneidad espacial del cosmos. Conceptos que vamos a explicarlos bien para aquellos que no son especialistas en cosmología, pues son necesarios para comprender qué es eso llamado “the Axe of Evil” por la cosmología actual.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Extraterrestres, una herejía moderna

Placa de la sonda Pioneer destinada a los extraterrestres


 Hace unos pocos días apareció en los medios informativos una de esas noticias que causan estupefacción entre las personas que aún conservan pura su fe. La noticia decía que un astrónomo del Vaticano,  Guy Consolmangno, aseguraba que no sería nada extraño encontrarse con extraterrestres inteligentes por esos “mundos de ahí fuera”, e incluso aludía a la posibilidad de enviar misioneros a esos “mundos” para evangelizar a aquellos ETs. Por ejemplo, la noticia está en:

Sorprendentemente en los últimos años varios comentaristas del Vaticano, además de Consolmagno, han argumentado con tesis favorables a la existencia de inteligencias extraterrestres de naturaleza no-angélica, llamémoslo “hipótesis de la inteligencia extra-terrestre”  (IET). En realidad esta hipótesis IET tiene su origen en el heliocentrismo de Copérnico, Kepler, etc. y en el evolucionismo de Darwin, como explicaremos en un próximo post, en éste nos ocuparemos exclusivamente de hacer una crítica de los argumentos de Consolmagno y de otros científicos cristianos que la soportan.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Galileo Galilei (versión marxista)

Bertolt Brech


Se llama “caso Galileo” a una deformada visión del proceso que tuvo Galileo ante el Tribunal de la Inquisición, acusado de herejía. El "caso Galileo" fue inicialmente ideado, como un ataque a la Iglesia, por el liberalismo burgués, por quienes promovían la libertad religiosa entendida como "todo culto religioso es permisible excepto aquel de la Iglesia Católica".  Se promovió irresponsablemente el Heliocentrismo porque ello significaba una prueba de que la Iglesia de Roma se equivocaba en sus dictámenes, y así, quedaba erosionada ante la opinión pública. Posteriormente el testigo fue tomado por el marxismo, que alimentó el engaño en los tiempos de la posguerra. Así por ejemplo, se representó hasta la saciedad la insidiosa obra Galileo Galilei de Bertolt Brecht[1], subvencionada, premiada y alentada por el dictador Stalin.

En este drama Galileo aparece como un liberador de la humanidad que se enfrenta a la "tiranía de la Iglesia" para desmantelar sus farsas. Un joven discípulo suyo, Andrés, representa al tipo racionalista del futuro. Galileo es presentado como un pobre profesor de universidad que no gana ni lo necesario para comer. El director de la universidad asegura que con protegerlo contra la Inquisición Galileo está ya suficientemente pagado. Con ello puede desarrollar con libertad sus ideas y teorías. Pero le dicen que si quiere aún una paga mayor, entonces tiene que descubrir algo práctico y de utilidad. Por fin, Galileo cede, engañando a la universidad y aportando como suyo el proyecto de un telescopio; en realidad ha recibido la idea recientemente de un discípulo suyo holandés, Ludovico.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Relatividad y Relativismo Moral

Otra lección de “educación para la ciudadanía cientifista”, que hemos sufrido los universitarios de las últimas décadas es esa que dice: “todo es relativo, nada es absoluto”. O en otras palabras el “Relativismo Moral”, la doctrina afirmando que una acción puede ser moralmente correcta para un observador pero inmoral para otro, y que no hay una ciencia moral absoluta.Por supuesto, el ‘galileísmo’ –la pretensión de que la Biblia yerra al manifestar cuestiones científicas- había preparado ya el camino al relativismo moral, pero éste tiene un origen directo en la Relatividad de Einstein. Los forofos de Einstein pretenden excusar a la Relatividad diciendo: “la Relatividad no es una teoría moralista”, “no toca la conducta humana”, etc.

domingo, 29 de agosto de 2010

Cosmovisión de Santa Hildegarda de Bingen (I)

Dios escogió a una mujer del medio de Europa, nacida en la Edad Media, para darla revelaciones dirigidas a todos los hombres, para todos los tiempos. Especialmente importantes para los tiempos actuales son las revelaciones científicas, cuando los hombres han perdido ya la confianza en la inerrancia de la Biblia y en la infalibilidad del Magisterio, y se encuentran sumidos en la confusión, es decir, en plena apostasía profetizada para el fin de los tiempos.

jueves, 12 de agosto de 2010

La Real Paradoja de los gemelos

La verdadera y real Paradoja

Aunque yo estudié Relatividad Especial hace más de 30 años, recuerdo con claridad cómo me 'instruyeron einstenianamente' cuando me contaron la "paradoja de los gemelos", y cómo el profesor insistió varias veces en que la llamada "paradoja" no es realmente una paradoja. Tras terminar la clase yo me quedé con ganas de decirle al profesor "pues a mí sí me parece una paradoja". Pero miré a mis compañeros de clase, y todos tenían el semblante sereno, y me quedé sin saber si pensaban lo mismo que yo, o era yo el único insatisfecho con aquella explicación, aparentemente incompleta. Afortunadamente tengo todavía el libro de texto, de A.P. French (del M.I.T.) para repasar la "paradoja de los gemelos" en su versión oficial pro-Einsteniana.

lunes, 9 de agosto de 2010

¿Tienen los evolucionistas aprisionado al Papa?


Aunque se podrían señalar más, hagámoslo con cinco episodios tristes, abajo indicados, como borrones, en la perenne sabiduría de la Iglesia:

1. Año 1979, el papa Juan Pablo II, en un discurso conmemorativo del nacimiento de Einstein (SIC), dice que "Galileo tuvo que sufrir mucho dentro de la Iglesia".
2. Año 1981, el papa Juan Pablo II muestra su deseo que se revise el "caso Galileo". Se hace cargo de ello la "Pontificia Academia de Ciencias" (PAS).
3. Año 1992, el papa Juan Pablo II, ante la PAS, hace un discurso revisionista sobre la condenación de la Iglesia a Galileo.
4. Año 1996, el papa Juan Pablo II afirma, ante la PAS, que "la evolución es considerada como algo más que una simple hipótesis".
5. Año 2007, el papa Benedicto XVI asegura en un encuentro informal con el clero en Cadore que "la teoría de la evolución no se encuentra en confrontación con la Iglesia".

Estas declaraciones han hecho correr mucha tinta –y no precisamente con alabanzas a la Iglesia– en los periódicos y publicaciones liberales, con titulares tales como "El Papa admite que la Iglesia se equivocó con Galileo hace 300 años" , "La Iglesia reconoce que se equivoca", ... Estos titulares periodísticos, o los millones de comentarios similares que los católicos hemos tenido que soportar estoicamente, son simplemente blasfemos. Y los hemos tenido que soportar paralizados –cuando probablemente el propio Cristo hubiera arremetido a latigazos contra tales blasfemos–, no porque no pudiéramos replicarles razonadamente, sino porque la replica sería tan larga e inverosímil que los blasfemos se marcharían sin esperar al desenlace del razonamiento. Esto es lo que hace el doctor Robert Sungenis, presidente de la Catholic Apologetics International, en esta carta abierta a todo el mundo (en especial al propio Papa Benedicto XVI)...una disertación clara, razonada, plena de erudición, pero que hasta el más torpe puede entender. Veamos si ahora terminan por fin los engaños y las falsedades. Porque ya es hora.
Ahora la carta está disponible en:
http://www.euskalnet.net/jcgorost/creacionismo/declaracionBXVI.pdf

martes, 3 de agosto de 2010

El Creacionismo evolutivo es una herejía

"Jesus and the Thieves" by Michael O'Brien

En los últimos 50 ó 60 años se ha extendido entre muchos católicos la falsa creencia de que es posible defender alguna forma de evolución (evolución deísta, creacionismo evolutivo, creacionismo progresivo o ‘Diseño Inteligente’ inespecífico) y seguir estando en comunión con la Iglesia. Esto no sólo es falso y terriblemente dañino para la fe católica, sino que –hay que decirlo claramente- es una herejía que está demoliendo el eje doctrinal católico desde la raíz más profunda, al abandonar completamente la confianza en la Palabra de Dios para ir a rendirse a las opiniones de científicos neopositivistas.

miércoles, 21 de julio de 2010

La NASA no dice la verdad


La NASA no dice la verdad


 La Tierra está fija en el espacio, no se mueve y no rota sobre su eje NS, tal como lo venimos defendiendo firmemente aquí. Un 99% de los lectores serán escépticos de esta afirmación y harán la siguiente objeción: "Si hubiera tan grandes evidencias a favor de una tierra estática, ¿por qué los científicos -por ejemplo los de la NASA, etc -creen otra cosa?". Una buena pregunta, cuya respuesta os asombrará: «Ellos saben muy bien que la tierra está fija, pero son reacios a decir la verdad, porque están atrapados en la ideología que les sustenta».

lunes, 12 de julio de 2010

Las 30 tesis de Miss Haigh contra la Evolución Teísta

"Three horses" de Michael O'Brien


Las 30 tesis de Miss Haigh contra la Evolución Teísta

Estas 30 tesis fueron presentadas en un ensayo escrito en 1976 por la teóloga católica americana Paula Haigh, fundadora y directora de la Catholic Center for the Creation Research, posteriormente revisado por la autora en 1999 y alojado en Internet para general diseminación.

miércoles, 30 de junio de 2010

El perihelio residual de Mercurio “prueba” la Relatividad de Einstein

¿Es esto una prueba?

El perihelio residual de Mercurio es una de las ‘asombrosas’ pruebas de la Relatividad de Einstein, junto a la del eclipse de 1919 (ver la entrada del 26 de Mayo), forman los dos pilares que sostienen la teoría. Lo triste es que son dos pilares de arcilla, o como el filósofo de la ciencia Walter Van der Kamp afirmaba, la Relatividad de Einstein está basada en historias mucho más fantásticas que cualquiera de las narradas en la Biblia. Hoy vamos a repasar cómo se fraguó esa llamada “prueba” del perihelio de Mercurio.

jueves, 24 de junio de 2010

El Diluvio y las inversiones del campo magnético terrestre

El Diluvio y las inversiones del campo magnético terrestre


Es bien conocida la existencia de un eje bipolar magnético terrestre que es el que produce la desviación hacia el norte de una aguja imantada. En cierto modo la Tierra se comporta como un gigantesco imán, y el campo magnético se nos muestra sabiamente diseñado para favorecer la vida humana en nuestro mundo, pues nos protege de los efectos nocivos del viento solar, de las tormentas magnéticas solares, etc. Durante muchos años el magnetismo era conocido y utilizado por el hombre (sobre todo en navegación), sin embargo no había una explicación científica para describirlo. En 1820, el físico danés H.C. Oërsted descubrió que una corriente eléctrica circulando por un circuito produce un campo magnético, principio físico en el que se basan los motores. Entonces los científicos se preguntaron si una corriente eléctrica sería también la causante del campo magnético terrestre. Pero un motor lleva asociado una fuente de energía (gasoil, gasolina, etc.), y la corriente se desvanece casi instantáneamente cuando esta fuente energética se corta. Si hubiera una corriente eléctrica produciendo el campo magnético, entonces ¿cuál es la fuente inagotable que la mantiene?.

miércoles, 16 de junio de 2010

El ojo ¿mal diseñado?


Entre los argumentos favoritos de los evolucionistas está el del “mal diseño” de algún órgano o estructura animal, y si es el caso del hombre, pues mejor. La curvatura superior de la columna vertebral humana, el del tubo digestivo, o el del ojo humano son algunos de estos. Piensan que un mal diseño es una evidencia de la evolución y una ausencia, sin embargo, de todo vestigio de Diseño Inteligente, jamás se les ocurre pensar que ese aspecto “mal diseñado” obedezca a aspectos que se les escapa a sus limitadas mentes humanas. Hoy vamos a repasar aspectos del “mal diseño” del ojo humano. 

viernes, 11 de junio de 2010

Una teoría creacionista de la deriva continental



Los geólogos creen que en el pasado hubo un supercontinente, Pangea, que se fragmentó y comenzó lenta y continuamente a separarse para dar lugar a la distribución continental del presente. La hipótesis es muy antigua, ya fue mantenida en el siglo XIX por el geógrafo francés Antonio Snider-Pellegrini. A comienzos del siglo XX, fue el meteorólogo alemán Alfred Wegener, quien la relanzó, señalando en sus libros la semejanza de las cordilleras a ambos lados del océano, así como que las costas de América y África, etc. parecen encajar si las juntáramos[1].

viernes, 4 de junio de 2010

Causa de las estaciones en el geocentrismo de santa Hildegarda

Un analema solar

He intentado hacer unos gráficos para explicar el movimiento solar desde la cosmología geocéntrica de santa Hildegarda von Bingen. Los que deseen más información sobre ello acudan al libro “Galileo Was Wrong…” de R.Sungenis & R.Bennett (http://www.catholicintl.com/).

Empecemos por decir que sí hay un éter, el cual debe ser visto como un fluido muy sutil y muy rígido [1] que está girando entorno del eje NS terrestre.

La tierra se encuentra fija en el baricentro del universo, ni se traslada ni rota, es el firmamento como un todo el que rota en torno al eje NS terrestre una vuelta/día en sentido anti-horario (véase el gráfico de arriba) llevando consigo al sol. En el éter del firmamento abundan corrientes (similares a las de los océanos), una de ellas empuja al sol –con todos los planetas del plano eclíptico- en sentido horario, es decir, oponiéndose lentamente al movimiento diurno, siendo ello la causa por la que el sol se retarda casi 1º al día (el día solar dura 24 horas, mientras que ‘día sideral’ dura 23 horas 56 minutos ).


Aparte de esto, el sol realiza una órbita anual (no está dibujada en el gráfico) alrededor de la tierra en sentido antihorario (ver la entrada:

http://creacinseisdas.blogspot.com/2010/03/equivalencia-entre-el-sistema.html  )

pasando a través de las constelaciones zodiacales, con los panetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, etc. orbitándolo en el plano de la eclíptica; no olvidemos que el sol es como un ‘planeta’ más en este plano. Pues bien, no es la inclinación del eje terrestre en 23.5º la causa de las estaciones tal como se cree hoy, sino la inclinación en 23.5º del eje del plano eclíptico y la consiguiente precesión de este plano –que es quién realmente tiene comportamiento giroscópico-, lo cual produce que el sol y su movimiento diurnal asciendan desde -23.5º hasta los 0º en el solsticio de primavera (ver el gráfico):

Y después hasta los +23.5º hacia el 21 de Junio. En todo este tiempo el día lumínico ha ido agrandándose en el Norte, a partir de ahora durante otros 6 meses el movimiento solar diurno irá descendiendo y el periodo de luz disminuyendo, transcurriendo la estación de verano (cuando los rayos solares inciden con ángulo más agudo sobre la superficie) y luego la de otoño.

Los gráficos creo que quedan suficiente claros, pero lo ideal sería hacer una animación. Parece haber una equivalencia geométrica con respecto al modelo de la astronomía oficial (aunque la ausencia de geocentrismo de ésta lo convierte en viciado e inservible).

La evidencia del analema solar
Cualquier persona puede hacer el siguiente experimento: tomar una cámara de fotos y un cronómetro. Consiste en tomar una foto del sol cada 8 ó 10 días, a la misma hora del día, y en el mismo lugar, durante un año. El resultado será un “analema”, una especie de ‘8’ con el lóbulo del SE más alargado que el del NO.

El modelo heliocéntrico da una compleja explicación del analema apelando al movimiento del eje inclinado de la tierra, la forma elíptica de la “orbita terrestre”, la diferencia del día solar y día sideral, etc. En éste modelo geocéntrico el analema es algo tan simple como la composición de los dos movimientos rotatorios del sol, teniendo en cuenta además que cada día el sol retrocede casi 1º su giro diunal. La asimetría de los lóbulos es debida a que en el hemisferio norte el lapso primavera-verano es más largo que otoño-invierno.


Dios hizo sabiamente un universo bello, como todos sabemos, pero parte de esta belleza es su inteligibilidad, es decir, hizo un universo que puediera ser apreciado por cualquier hombre, pero sin necesitar acudir al “Einstein de turno” para que le indique cómo debe interpretar “contra el sentido común” lo que está contemplando con sus ojos. Evidentemente sí necesitamos de astrónomos que se especialicen en el estudio de los movimientos de los astros, pero ellos, como todo científico, debería tener en el centro de su labor a Dios, y su Palabra Santa. Es cuando los cientificos se han alejado de la verdad contenida en las Sagradas Escrituras, cuando han comenzado a recibir la cosecha de lo que han estado sembrando: la confusión.
Termino con las palabras del sabio Cardenal san Belarmino, cuando un discípulo de Galileo pretendía inducirle a creer que el sol sólo se movía en apariencia:


Y añado que las palabras “el sol se levanta y el sol se pone, y se apresura a llegar al lugar de donde surgió, etc.” fueron las de Salomón, quien no sólo hablaba por inspiración divina sino que además era un hombre sabio por encima de los demás y el más erudito en las ciencias humanas y en el conocimiento de todas las cosas creadas, y su sabiduría procedía de Dios. Así que tampoco es probable que hubiera afirmado algo que era contrario a la verdad ya demostrada o posible de ser demostrada. Y si usted me dice que Salomón hablaba únicamente de acuerdo a las apariencias, y es que nos parece que el sol viaja alrededor nuestro cuando realmente es la tierra la que se mueve, así como parece a uno que va en una barca que la playa se aleja de la barca, yo le responderé que quien parte de la playa, a pesar que le parezca a él como si la playa se alejase, él sabe que está en un error y lo corrige, viendo que la barca se mueve y no la playa. Pero con respecto al sol y la tierra, ningún hombre sabio necesita corregir el error, puesto que claramente experimenta que la tierra está quieta y que su ojo no le engaña cuando enjuicia que se mueve el sol, al igual que no le engaña cuando enjuicia que la luna y las estrellas se mueven. (San Belarmino)




NOTAS:


1. La estructura del universo y otros detalles íntimos de la Creación le fueron revelados en el siglo XII a santa Hildegarda de Bingen. No resulta nada sorprendente para un católico que lo revelado a esta mística no contradiga sino reafirme el texto de Gen 1-3. Pero lejos de ser ingenuas, las visiones de Hildegarda, representan el más detallado tratado de cosmología jamás escrito, e incluyen respuestas a muchas cuestiones que la ciencia actual no ha podido explicar satisfactoriamente.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El eclipse de 1919 "prueba" la Relatividad

Eclipse de 1919

Einstein tenía todo en contra para mantener su teoría de Relatividad Especial. Las consecuencias que se desprendían del efecto Sagnac contradecían claramente su principal postulado, la invariancia de la velocidad de la luz. Ya en 1915 tenía completada su Teoría de la Relatividad General[1], en la que había hecho una apuesta arriesgada: la equivalencia entre un sistema acelerado y un campo gravitatorio, lo cual equivalía a que el espacio-tiempo se deformaba ante la presencia de un campo gravitatorio. Todo ello quedaba muy bien en la teoría matemática, pero ahora necesitaba desesperadamente una prueba. Einstein había sugerido que tal prueba podía ser los rayos de la luz curvándose debido a la acción gravitatoria. A pesar de que una desviación en los rayos debida a la gravitación no representaba una prueba concluyente (teorías no relativistas también podían explicarlo[2]). Entonces una oportunidad parecía presentarse con ocasión del próximo eclipse solar del 29 de Mayo de 1919. Al menos eso indujeron a creer al público a medida que se acercaba esa fecha.

viernes, 21 de mayo de 2010

Microevolución, clases, especies

Dios hizo las bestias salvajes de la tierra
según sus especies,
y los animales domésticos,
según sus especies…
(Gen 1,25)

Debemos aclarar el significado preciso en zoología de la palabra ‘especie’, pues de aquí nacen muchas confusiones, incluso a mi me parece que un porcentaje grande de personas honestas ha sido seducido por el evolucionismo al no entender bien este concepto. Los creacionistas, confiando en la inerrancia de la Biblia, mantenemos que Dios creó las plantas y animales de acuerdo a sus ‘clases’ (“mîn”). Así está escrito en el Génesis (Gen 1, 12; 1,25; etc.). San Jerónimo en su traducción de la Vulgata utiliza dos palabras latinas sinónimas, ‘genus-genere’ y ‘species’, para la única hebrea “mîn” que es la utilizada por Moisés en el Génesis. Santo Tomás de Aquino en la Summa utiliza la primera, que en español se acostumbraba a traducir por “genero”, pero modernamente por “especie”. Para un uso científico del término “mîn” se aconseja traducirlo por “clase” (en inglés, ‘kind’ o ‘class’).

La importancia de ello es que ya no tiene el mismo significado “clase” o especie (utilizado por los creacionistas) que “especie” (utilizado por los evolucionistas, que son mayoría). ‘Clase’ es aquello que Dios creó en el Principio, sin embargo, la palabra ‘especie’ se ha ido adulterando desde Darwin, hasta el punto de ya no ser sinónima de ‘clase’. Uno de los argumentos que utilizan los evolucionistas, con ánimo de burlarse de la Biblia, es decir “que en el Arca de Noé difícilmente podrían entrar las millones de especies de animales”.
En la figura 1, vemos un esquema de la morfología de las especies tal como la conciben los evolucionistas. La diversificación tiene la “forma de árbol”. Todas las especies teniendo un ancestro común, el tronco del árbol, del cual van surgiendo las diversas ramificaciones. Para un evolucionista no hay límite al número de especies, éste podría incluso ser infinito. Pero los evolucionistas no sólo tienen su imagen paradigmática de la morfología de las especies (figura 1), sino que también hacen creer a los incautos que el creacionismo defiende el fixismo de las especies, esto es, que cada especie es fija e invariable, con lo cual dan una imagen distorsionada de la creación especial, es la “forma de césped” (figura 2), en la que no aparece ni un solo árbol.
En realidad, esta visión fixista de la creación, fue defendida por el anticristiano Charles Lyell, mentor de Darwin, contradiciendo la taxonomía de Carl Linnaeus que era hasta entonces el paradigma de la ciencia cristiana. El cristianismo siempre ha defendido que las clases no son fijas sino que son fuente de diversas sub-especies, pensemos en las diversas razas de perros, pues por experiencia es bien conocido que hay variantes en la raza canina, según los países, climas, dietas, etc. Incluso, el lobo, el coyote y el chacal pertenecerían a la misma clase canina originaria.

Existe otro término utilizado hoy, “especie biológica”, que significa una población de organismos distintos que pueden cruzarse entre sí para obtener descendencia hibrida fértil pero que no puede hacerlo con otra especie distinta (ver arriba la imagen del ‘cebrasno’[1]) . Esto nos puede dar una idea de lo que representa la “clase originaria”, una naturaleza animal creada llevando en su código genético la diversificación y la especiación en un sentido amplio, de tal manera que la clase estaba sabiamente diseñada para adaptarse a un extensísimo número de entornos y situaciones, del inicio y de los tiempos posteriores. El día 6º terminó la creación de animales, llevando cada animal en sus genes la maquinaria para producir en los sucesivos siglos otros individuos dentro de los amplios márgenes diseñados por el creador.

Se podrían establecer criterios de pertenencia una clase tales como los indicados por el microbiólogo alemán Dr Siegfried Scherer [2]:
1. Dos individuos pertenecen a la misma clase si son capaces de hibridizar.
2. Dos individuos pertenecen a la misma clase si hibridizan con un mismo tercer organismo.


En definitiva, el diagrama de la morfología creacionista es en forma de jardín con árboles (figura 3).

Noé no necesitó llevar a bordo del Arca millones de animales, sino sólo una pareja de cada árbol. La diversificación (especiación) de una clase en subespecies, a través de diversos procesos, incluida la selección natural, es lo que podemos llamar microevolución, la cual no conlleva una ganancia en la información del código genético. Más bien sucede lo contrario, el código genético va perdiendo información con el paso del tiempo, y va degenerando poco a poco.

El término ‘evolucionismo’ principalmente hace referencia a creencias filosóficas. Y desgraciadamente, en los tiempos que vivimos, son mayoría los que defienden irresponsablemente que la evolución en sentido de la figura 1 “es un hecho” (macroevolución), y no porque posean una sola prueba de ello, sino porque no toleran explicaciones contrariando esa cosmovisión. Para algunos fanáticos, el simple reconocimiento de una dimensión creativa en el mundo, les parece cosa anticientífica y digna de ser despreciada y censurada. Ha quedado demostrado que la investigación científica para los presuntos mecanismos de macroevolución es infructuosa, sin embargo, al estar por medio una fe en el “hecho” de la evolución, tan pronto como queda desacreditado científicamente uno de estos mecanismos, ellos se apresuran a sustituirlo por otro, y posteriormente por otro, como en un cuento sin fin. De esta manera algún autor[3] ha definido al evolucionismo como una fe en el “mito de la evolución”.

NOTAS:


1. El cebrasno es un équido hibrido de asno y cebra.
2. Sherer, S., “Basic Types of Life” p. 197. Año 1993.
3. Gerard J. Keane en “Special Creation Rediscovered”. The Kolbe Center for the Study of Creation

domingo, 16 de mayo de 2010

La evolución es científicamente imposible

Cada día hay más personas que saben que la Evolución darwinista es una hipótesis carente de pruebas, sin embargo pocos todavía conocen que la evolución en realidad es científicamente imposible en el mundo real. Científicamente imposible es una categoría de un grado muy superior a “hipótesis no probada” para describirla, hasta el punto que ello puede utilizarse en una causa judicial, por ejemplo, para establecer que la evolución es una creencia religiosa.


Durante muchos años una intensa propaganda, por los fundamentalistas ateos, había logrado consolidar entre la opinión de los jóvenes que la evolución se identificaba con la ciencia, y que negarla correspondería al ámbito de la religión. Pero una vez derruido este muro, la evolución queda destapada, y pasa a ocupar la misma categoría que la tierra plana, la generación espontánea y el movimiento perpetuo.

Para saber que la evolución no posee ninguna prueba sólo hay que preguntar a científicos honestos (bioquímicos, paleoantropólogos, zoólogos, geofísicos, médicos, …)[1] ellos responderán. Para demostrar que es científicamente imposible hay que empezar por diseccionarla, y establecer claramente sus postulados para realizar un análisis. La hipótesis de la evolución darwinista se basa en 7 postulados: 1. La evolución es natural; 2. Exenta de un relojero; 3. Sin propósito; 4. Continua; 5. Ascendente; 6. Lenta; 7. Ilimitada.

En Biología se estudia la evolución entendida como los cambios en un ser viviente (evolución de oruga a mariposa, o de renacuajo a rana, etc…) pero es limitada, por lo tanto no es darwinismo. El postulado 7 afirma que los cambios no tienen límite, esto implica que “dado el tiempo suficiente se producirá cualquier cosa”. Se comienza en unas cuantas moléculas libres, y tras millones de años, se puede esperar que se conviertan en un animal pluricelular, incluso en un hombre. El darwinismo, lógicamente, necesita ser un proceso largo, pues implica una transformación gradual e ilimitada, con múltiples pasos intermedios. Y debe ser ascendente (p.ej. “la ascensión al monte Improbable” Richard Dawkins) en términos de aumento de energía, complejidad e información, pero todo ello, sin ningún propósito o ‘relojero’ que guíe el proceso.

Podemos imaginar el siguiente experimento: en una caja hermética introducimos 32 bolas blancas y 32 bolas negras, la cerramos, agitamos durante unos segundos, la abrimos y observamos la configuración resultante. ¿Están ahora las 32 blancas agrupadas en un lado, y las 32 negras en otro?, ¿Están colocadas alternativamente en arlequín como en el tablero del ajedrez?. Seguro que no. Podemos repetir el experimento millones y millones de veces. Por un proceso natural, jamás encontraremos una configuración provista de orden, y esto es así, no porque no tendremos la suficiente paciencia para realizar los intentos que se requerirían, sino ¡porque las leyes de la ciencia no lo permiten!.

El evolucionismo darwinista, con los siete postulados indicados, es la creencia en que esa imposibilidad científica sucede una, dos,… y miles de veces. Este es su error congénito, la evolución requiere un incremento natural en el orden de un sistema cerrado y ello viola la Segunda Ley de la Termodinámica. Porque eso no se da nunca en nuestro mundo: los objetos se deterioran, el hierro se oxida, las frutas se pudren, los animales envejecen, los organismos decaen… nunca sucede (de forma natural) lo contrario.

Un error anticientífico del mismo orden que el darwinismo fue “el móvil perpetuo”, por parte de quienes en el pasado pretendían crear una máquina que se autoabasteciera continuamente de su propia energía. Esta hipótesis también violaba la Segunda Ley, por lo que fue desterrada definitivamente del dominio de la ciencia.

Un organismo vivo es bastante más complicado que un sistema termodinámico cerrado, pero no por ello deja de estar sometido a las leyes de la termodinámica. Para producir orden en un sistema es necesario la intervención conjunta de tres cosas:

  1.  Una fuente de energía exterior, en otras palabras, el sistema debe ser abierto y accesible a una fuente energética. Una persona, por ejemplo, necesita alimentarse. 

  2. Una estructura apropiada que actúe como máquina de conversión de energía. Siguiendo con el ejemplo, la persona puede utilizar las manos y dedos para manipular los objetos.

  3.  Una inteligencia para dirigir la máquina anterior en la dirección adecuada. En la persona sería el cerebro. Sin embargo para la evolución fallan los tres primeros postulados, por lo que hay que considerarla imposible y fuera de la ciencia.

La evolución como religión.
 
Si la evolución es algo que no ha sucedido nunca, ni puede suceder jamás por ser científicamente imposible y , además, por estar probada su falsedad… entonces ¿por qué hay personas todavía creyendo ciegamente en ella?. Pues, como demuestra R. G. Elmendoff, porque es una religión.

Según Elmendoff, una religión se podría definir como una cosmovisión, mantenida por fe en ella, identificada con alguna autoridad, y tal que sus fieles la expresasen en forma de culto y/o adoración. En este sentido, religión es una creencia en que ciertas cosas del mundo y de la vida son ciertas, y tiene una última autoridad (un dios) a la que se apela para explicar todo.

A pesar que la evolución dice ser atea (no necesita un relojero) realmente sus fieles disponen de multitud de dioses para escoger.
Humanismo ……….….. el hombre como dios.

Totalitarismo……..….. el estado como dios.
Materialismo…….. …… los bienes materiales como dios.
Cientifismo………….….. la ciencia como dios.
Modernismo…………..… lo novedoso como dios.
Panteísmo…….…….….. la naturaleza como dios.
Temporalismo…….….. el tiempo como dios.
Fatalismo………………... el azar como dios.

Estos tres últimos, sobre todo, son admirados y venerados por los evolucionistas: la naturaleza, los millones de años y el azar. El tiempo obra milagros, siendo capaz de hacer de un proceso irreal, imposible, que va contra las leyes de la naturaleza… sacar fortuitamente objetos reales.

La evolución tiene un sistema propio de creencias, y como no puede ser observada y no es compatible con la ciencia, sus fieles se limitan a tener fe ciega en ella. Y, en fin, la evolución genera celo misionero, el credo de los evolucionistas es que “la evolución es un hecho”, que no sólo se lo repiten incansablemente entre ellos mismos sino a todo el que se cruza en su camino, y hay grupos fanatizados que operan en las instancias públicas para esta causa, haciendo propaganda agresiva de la evolución en la educación, en los medios informativos, etc.

NOTAS

1. En este blog hay un vídeo (ver No evolution) en que se dan respuestas a estas cuestiones.

2. Esta ley termodinámica es de un carácter tan absoluto que en la física se suele expresar con letras mayúsculas. Los evolucionistas están esperando encontrar algún caso en que en este mundo la Segunda Ley se vea fallar, cosa que nunca ha sucedido, y mientras tanto puede decirse que es imposible que falle.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La Tierra está sólidamente fija en el espacio

Pusiste la Tierra sobre sus bases
para que ya nunca se mueva de su lugar
(Sal 104, 5)



El experimento de Sagnac

Todos los libros que explican la teoría de la Relatividad de Eintein suelen comenzar con un análisis de los experimentos de Aragó, Fresnel, Airy, Bradley, Michelson-Morley, etc. con sus presuntos intentos fallidos por detectar el éter luminífero. A continuación dan paso al salvador del heliocentrismo, Albert Einstein, con sus postulados: No hay éter, la luz viaja siempre a velocidad c en todo sistema inercial, no hay movimiento absoluto, las longitudes de los cuerpos encogen, su masa se incrementa, la duración del tiempo cambia… Pero ningún libro enseña el experimento que en 1913 realizó el físico francés George Sagnac. Evidentemente no quieren perturbar a los estudiantes con dudas hacia el dogma de la Relatividad[1].



En la imagen de arriba está el esquema del interferómetro que ideó Sagnac. La luz que sale de una lámpara pasa a través de un espejo semi-transparente, se divide, y los dos rayos pasan –en direcciones opuestas- por otros 3 espejos, para finalmente converger nuevamente en el semi-transparente, y finalmente la luz no coherente ser recogida en la pantalla de interferencias. Todo el conjunto está situado en una plataforma que rota a 2 revoluciones por segundo sh (sentido horario), para cambiar después a 2 rps sch (sentido contra-horario). Se trata de observar si hay desplazamiento de las franjas de interferencia.


Básicamente, la diferencia con el experimento de Michelson-Morley es que en el de éstos los rayos recorrían en uno y otro sentido un diámetro de la plataforma fija, para detectar la velocidad lineal de la tierra (o la del viento de éter). Ahora en el de Sagnac los rayos que convergen en la placa recorren un circuito (circular), y pretende detectar la velocidad angular ω de la tierra (o del firmamento en torno a la tierra). Pues uno de los rayos estará girando a favor de ω y tardará menos tiempo en alcanzar la placa. Si se emite luz con la plataforma en reposo no se detecta desplazamiento de las franjas, tal como en el experimento de Michelson-Morley. Pero piensa Sagnac que con el sistema rotando como un todo con respecto al éter, el tiempo que tardará la luz en recorrer dos puntos debería ser alterado de igual manera que si el aparato estuviera inmóvil y sometido a la acción del viento de éter.


Sagnac al realizar su experimento encuentra, en efecto, que el rayo que viaja hacia los espejos que se ‘alejan’ tarda más en llegar que el rayo que viaja hacia los espejos que se ‘acercan’. No aprecia en los resultados, sin embargo, una velocidad de giro para la tierra, por lo que cataloga a su propio experimento como “nulo” al igual que el de Michelson-Morley. Aunque Sagnac no fue consciente de ello, acababa de encontrar un resultado que contradecía a la teoría de la Relatividad, un rayo de luz viaja a más velocidad que otro rayo, medidos ambos en un mismo sistema[2]. Pero además, este resultado –ahora llamado “efecto Sagnac”- es una prueba de la existencia del movimiento absoluto (la luz no tiene una velocidad constante a menos que se mida en un sistema en reposo absoluto). Y por supuesto, es una demostración, ¡otra más!, de que la Tierra está fija en el espacio, pues ella es el Sistema en reposo absoluto (Sal 104,5). Dios la afirmó para que no se mueva jamás (Sal 93,1).

El experimento Michelson-Gale.

Michelson se debió quedar estupefacto ante el experimento de Sagnac, y en el fondo, como todo heliocentrista, no daba crédito al resultado. Así que en 1925 decidió hacer por su cuenta este mismo experimento pero con un aparato mucho más sofisticado. Como nuevo colaborador tuvo a Henry G. Gale, pues Morley había fallecido en 1923. Para eliminar la distorsión que podía producir el aire, Morley y Gale ensamblaron un interferómetro como el de arriba pero el circuito para viajar la luz era una tubería llena de agua de una milla de longitud. Ellos, al contrario de Sagnac, no utilizaron una plataforma giratoria[3], pues consideraron que la rotación sería la propia de la tierra. Y efectivamente, en su experimento hallaron que la luz atravesando el circuito en sch se retardaba. El desplazamiento de las franjas que observaron fue más bien pequeño, una media de 0.26 franjas, que equivalía al 2% de la velocidad ω. Ahora aparecían pruebas evidentes de que la luz sí viajaba a través de un éter luminífero. Con ello, la alegre conjetura de que la Tierra se desplazaba a 30 km/s alrededor del sol, así como la teoría de la Relatividad, deberían haber quedado refutadas para siempre… si hubieran sido científicos honestos. Sin embargo, Michelson se limitó a afirmar cínicamente: “Todo lo que podemos deducir de este experimento es que la tierra rota en su eje”[4], lo cual es incierto pues 1º el experimento no distinguía entre la tierra rotando contra el éter o el éter rotando contra la tierra; 2º el valor numérico no coincidía con la velocidad de giro de la tierra (era sensiblemente menor[5]); y 3º Michelson sí podía deducir algo más, a saber, que el experimento de Michelson-Morley de 1887 no había sido fallido sino que confirmaba una velocidad nula para el movimiento traslacional de la tierra.

NOTAS


1. Es muy difícil encontrar hoy los experimentos de Sagnac y Michelson-Gale en los libros, por ejemplo en el A.P French del MIT “Curso de Relatividad Especial”, que se utilizaba en la universidad, no mencionan ni una palabra de ellos.
2. Para defender la Relatividad, Einstein et al dieron explicaciones ad hoc como que ésta no puede aplicarse a sistemas en rotación. Pero el resultado del experimento de Sagnac aceleró la decisión de Einstein de ampliar la Relatividad (RE) a la Relatividad General (RG). Lamentablemente para Einstein, cuando su RG estaba completada matemáticamente, resultó que fallaba también para explicar este efecto. La reacción de Einstein fue ignorar el experimento de Sagnac y continuar con lo suyo como si no pasará nada.
3. Herbert Ives en 1938 demostró analíticamente que el efecto Sagnac podía realizarse sin una plataforma en rotación, pues es la rotación terrestre (o del éter) la que produce el efecto.
4. Citado por A.H. Compton, en “The Master of Light” p. 310.
5. La tierra rotando sobre su eje sería tendría una velocidad ω=2π/86400, sin embargo si es el éter el que gira sobre el eje NS terrestre, esta ω del viento de éter variaría con la distancia a la superficie, siendo muy inferior en la superficie terrestre (como sucede con un barco que está en el ojo de un huracán) y aumentando con la altura sobre el nivel del mar. Lo que realmente Michelson-Gale detectaron era precisamente el leve ‘viento de éter’ sobre la superficie de la tierra y no la rotación de ésta.

jueves, 6 de mayo de 2010

La verdadera historia de la Creación



El término ‘Creacionismo’ se utiliza hoy en sentido peyorativo, con una intención de presentar la inferioridad de la visión cristiana anticientífica que se opone a la visión científica de la evolución darwinista. Este sentido ateo del Creacionismo está equivocado, por no decir que es insidioso, y ahora nos vemos obligados a emplear muchos esfuerzos y tiempo en aclararlo.

domingo, 2 de mayo de 2010

¿San Maximiliano Kolbe patrón de los creacionistas?

¿San Maximiliano Kolbe patrón de los creacionistas?


Si hubiera que elegir un santo como patrón de los creacionistas –que tanto necesitaríamos en estos atribulados tiempos- habría muchos candidatos, una de ellas sería santa Hildegarda de Bingen que yo la he tomado como protectora de mi blog, a quien el Señor le narró los arcanos de la creación con una precisión que supera a todo lo descubierto por todos los científicos de la historia. Pero el santo que en estos momentos, por decirlo así, lidera la lista de los candidatos es san Maximiliano Kolbe, pues con buenas razones ha sido elegido su patronazgo para el Centro de Estudio de la Creación por un grupo internacional de científicos católicos (la URL está en mi lista de links). Por eso os preguntareis qué ha hecho por el creacionismo y contra la perversa herejía del evolucionismo este santo mártir, vilmente ajusticiado por los nazis. Pasemos a repasarlo.

jueves, 29 de abril de 2010

El experimento nulo de Michelson y Morley

El experimento nulo de Michelson-Morley

Tras el sorprendente resultado del experimento de Airy, el físico Albert Michelson ideó un ingenioso aparato con el objetivo de evidenciar de manera definitiva el presunto movimiento de la Tierra a través del éter. En el diagrama de arriba podemos ver de manera esquemática los principios del llamado “Interferómetro de Michelson”. Se emite luz coherente amarilla desde un foco, parte de ella se desvia hacia un espejo (trazo azul), y parte sigue hasta el otro espejo (trazo verde) situado a igual distancia. Los haces de luz procedentes de ambos espejos convergen en el detector, pero las distancias recorridas no son las mismas (el espejo de la derecha se mueve, con la totalidad de la Tierra, a velocidad v = 30 km/s [1], y acorta la distancia), por tanto, al no estar sincronizados producirán franjas de interferencia. Evidentemente, para medir variaciones tan pequeñas, los espejos deberían estar situados a distancias invariables, algo casi imposible de lograr pues una levísima vibración del suelo perturba estas distancias. Sin embargo, al hacer rotar un cierto ángulo α toda la plataforma se podría contrarrestar los retardos por errores instrumentales o por perturbaciones externas. No se trataba, entonces, tanto de detectar franjas de interferencia, como de observar el desplazamiento de estas franjas al hacer girar el aparato. Si la tierra se movía respecto al éter el aparato estaba ciertamente capacitado para detectarlo.

En 1881, Michelson llevó a cabo el primer experimento, lo hizo él solo. Alexander Graham Bell, famoso inventor del teléfono, fue quien le financió los costes de la construcción del interferómetro. Usando luz de λ = 600 nm, y suponiendo v= 30 km/s, Michelson esperaba encontrar un desplazamiento de las bandas de 0.04 de la anchura de una franja, incluso si a esa velocidad v se le asociaba la velocidad del sol en su movimiento hacia la constelación Hércules –tal como se pensaba en aquel tiempo-, el desplazamiento podría llegar hasta 0.10 de franja. Michelson realizó el experimento, y rotó una y otra vez el aparato, pero no encontró el desplazamiento que esperaba. Con cierta amargura dejó escritas sus conclusiones:  

La interpretación de estos resultados es que no hay desplazamiento de las bandas de interferencia. El resultado de la hipótesis de un éter estacionario queda así demostrado ser errónea. Esta conclusión contradice directamente la hipótesis de la aberración que ha sido generalmente aceptada hasta ahora, y que presupone que la tierra se mueve a través del éter, permaneciendo éste último en reposo.[2]
Así pues, para desgracia de los heliocentristas, Michelson confirmaba el resultado de Airy, y por el contrario, rechazaba la hipótesis de Fresnel y Fizeau que suponía a la Tierra desplazándose a través del éter a v = 30 km/s.

El experimento de 1887. Michelson y Morley.


Aún así Michelson no se quedó satisfecho con ese resultado de 1881, y decidió repetirlo en 1887, esta vez junto a Edward Morley. Para ello mejoraron el interferómetro, incrementando considerablemente la distancia a recorrer por la luz, y colocando la plataforma sobre una balsa de mercurio para minimizar las perturbaciones exteriores. Está vez el interferómetro era mucho más preciso, con ello esperaban ver un desplazamiento de 0.40 de franja, frente al máximo de 0.1 del caso anterior. La financiación del aparato les llegó de la N.A.S (National Academy of Sciences) [3]. Pero el resultado del experimento volvió a ser tan negativo como el anterior. Incluso repitieron el experimento un sinnúmero de veces, a diversas altitudes, orientaciones del instrumento, hora del día o estación del año. No encontraron el desplazamiento de bandas esperado. Definitivamente el experimento pasó a llamarse “el experimento fallido” de Michelson y Morley. Las conclusiones fueron:
El experimento sobre el movimiento relativo de la tierra y el éter ha sido completado, y el resultado es manifiestamente negativo. La desviación esperada de las franjas debería haber sido de 0.40 de franja –el máximo desplazamiento observado fue de 0.02 y la media menor a 0.01, y no en el lugar correcto[4]- Como el desplazamiento es proporcional a los cuadrados de las velocidades relativas, se sigue que si el éter se desliza (parcialmente) al paso de la tierra, la velocidad relativa es menor que un sexto de la velocidad de la tierra[5].
Un experimento científico diseñado y financiado específicamente para confirmar la hipótesis de Copérnico, Galileo, Kepler y Newton había fallado clamorosamente. Ahora los científicos –si eran honestos- tenían que escoger prudentemente entre una de estas cuatro posibilidades: 1) la Tierra pasa a través del éter sin una influencia apreciable; 2) la longitud de todos los cuerpos se ve alterada al moverse a través del éter; 3) la Tierra en su movimiento arrastra consigo al éter; 4) el sistema geocéntrico es correcto[6].

Ante la aversión general a la opción 4, sólo un científico del siglo XX la defendió abiertamente, el holandés Walter Van der Kamp [7], quien afirmó lo siguiente:

Michelson aparece como un creyente Copernicano fundamentalista … en su estrecha visión de agnóstico no hay lugar para la posibilidad número cuatro, … sin embargo una visión geocentrista para cualquier científico con los pies en el suelo, le hubiera servido como explicación viable a todos los enigmas encontrados,… pero en la mente condicionada de Michelson, el corolario obvio, la simple hipótesis del geocentrismo, no tenía cabida ni en el último rincón de su cabeza…
Efectivamente la posibilidad “número 4” era tabú, no sólo para Michelson sino para todo el conjunto de científicos heliocentristas que ya entonces acaparaban las cátedras universitarias. El matemático y filósofo Henry Poincaré denominó la situación en que quedaba la ciencia tras el experimento fallido de Michelson-Morley como “segunda crisis”, teniendo en mente la “primera crisis” que había sido la aceptación del sistema de Copérnico, pero irónicamente –señala Robert Sungenis- esta “segunda crisis” no sirvió a la Ciencia para dar un giro de 180 grados y admitir que estaba equivocada, como había sucedido en la “primera crisis” con la revolución copernicana. Porque se hizo de todo, con tal de no admitir la equivocación. Se escogió, prácticamente al azar, la posibilidad número 2, a la cual se le llamó “la hipótesis de la contracción de Fitzgerald-Lorentz”, que más tarde permitiría a Albert Einstein establecer en 1905 los principios de la Relatividad Especial, una teoría que ni el propio Einstein creía en ella, pero que servía al heliocentrismo de hacer el retrogiro de 180 grados. Yo asumo aquí también la siguiente sentencia de Robert Sungenis dirigida a todos ellos:

Si ustedes quieren creer que al moverse un objeto, las longitudes encogen, su masa se incrementa, y la duración del tiempo cambia, con tal de poder explicar las anomalías del experimento de Michelson-Morley…, es vuestra responsabilidad el hacerlo, pero yo considero para mí, que la longitud, masa y tiempo permanecen invariables y la Tierra se encuentra inmóvil, con velocidad nula, y el decir esto es tan científico como lo que ustedes dicen.
NOTAS:
1. Si la Tierra arrastrara en su presunto movimiento al éter, como es el caso de un vehículo que arrastra con él al aire de su interior, la v sería la velocidad del “viento del éter luminífero”, que es como era costumbre hablar en aquel tiempo.
2. Albert A, Michelson. “The relative motion of the Earth at the Luminiferous ether”, The American Journal of Sciences. 1881, N. 22, vol. 3, p. 128.
3. La N.A.S. ha sido históricamente un organismo americano netamente antireligioso y proevolucionista, su patrocinio al experimento revela que había gente influyente interesada en que el resultado tuviera un determinado signo.
4. Atención a este dato, porque, como explicaremos en otro momento, aquí está la clave de la Tierra fija en el espacio y el firmamento girando a 2π/86400 s-1.
5. Carta de Michelson fechada el 17 de agosto de 1887, de los archivos de Lord Rayleigh.
6. Las tres primeras habían sido resumidas por Loyd Swenson. La ‘número 4’, la popularizó Van der Kamp en “De Labore solis”.
7. W. Van der Kamp nació en Holanda, pero vivió gran parte de su tiempo en Canadá. Fue el fundador de la Tychonian Society. Durante toda su vida fue un gran defensor del geocentrismo, su obra más célebre sobre el tema es “De Labore solis”.

viernes, 23 de abril de 2010

La sabiduría de san Roberto Belarmino

El cardenal S. Belarmino frente al Modernismo de Galileo

En 1613, en el trascurso de un banquete, un pupilo de Galileo, el joven monje y profesor de Matemáticas de la Universidad de Pisa, Fr. Benedetto Castelli, estuvo envuelto en una discusión con la Duquesa Cristina de Lorraine. La Duquesa, apoyada por un profesor de filosofía, se oponía a la teoría de Copérnico –defendida por Fr. Castelli– porque era contraria a la Sagrada Escritura. Fr Castelli a duras penas pudo contestar a la duquesa y al filósofo, y entonces solicitó ayuda a su maestro, Galileo, quien posteriormente escribió una larga y elaborada carta, la llamada “Carta a Castelli”[1], en la que expresaba su opinión personal sobre las relaciones entre la ciencia y la religión.


En esta carta, Galileo aparece como el primer modernista [2], por su forma de distorsionar las Sagradas Escrituras para llevarlas a adecuarse a sus propias opiniones, y sus opiniones son siempre las derivadas en sus prácticas en las ciencias físicas. Galileo se ocupa en hacer la distinción entre los sentidos espiritual y físico en la Escritura, manteniendo que el espiritual podría ser cierto y el físico falso o irrelevante sin afectar a la integridad de la inerrancia de la palabra de Dios [3].

Poco después, otro fraile, el carmelita Paolo Antonio Foscarini, también de la escuela modernista de Galileo, escribió un tratado de 64 páginas defendiendo la compatibilidad del sistema de Copérnico con la Sagrada Escritura. Este libro fue condenado por la Congregación del Índice. El Cardenal san Belarmino escribió una carta a Fr. P. A. Foscarini que es un modelo de sabiduría sobrenatural y prudencia. Aquí la transcribimos entera, para honrar a este Cardenal tan injuriado y mancillado por la progresia y los modernistas actuales:



He leído atentamente la carta [4] en italiano y el tratado que Su Reverencia me envió, y le agradezco a usted por ambas cosas. Y confieso que ambas están llenas de ingenio e ilustración, y puesto que me pide mi opinión, yo se la daré muy brevemente, pues usted tiene poco tiempo para leer y yo para escribir. Primero, a mi me parece que Su Reverencia y Galileo se complacen con hablar hipotéticamente, y no absolutamente, como yo siempre he creído que Copérnico hablara.

Decir que asumiendo que la tierra se moviera y el sol permaneciera fijo, todas las apariencias quedan mejor que con excéntricas y epiciclos, es hablar bien; no hay ningún peligro en esto y es ello suficiente para los matemáticos. Pero querer afirmar que el sol realmente está fijo en el centro de los cielos y únicamente revoluciona alrededor de sí (girando a través de su eje) sin viajar de este a oeste, y que la tierra está situada en la tercera esfera y revoluciona con gran velocidad en torno al sol, es una cosa peligrosa, no sólo por irritar a todos los filósofos y teólogos escolásticos, sino también por injuriar nuestra Santa Fe y suponer falsas las Sagradas Escrituras. Su Reverencia ha demostrado muchas formas de explicar la Sagrada Escritura, pero no las ha aplicado en particular, y sin duda usted lo habría encontrado eso más difícil si hubiera intentado explicar cada uno de los pasajes que usted mismo ha citado.

Segundo, como ya usted sabe, el Concilio (de Trento) prohíbe explicar las Escrituras de forma contraria al común consenso de los Padres de la Iglesia. Y si Su Reverencia leyera no solo a los Padres sino también los comentarios de los escritores modernos al Génesis, Salmos, Eclesiastés y Josué, encontraría que todos concuerdan en explicar literalmente (ad litteram) que el sol está en el firmamento y se mueve lentamente alrededor de la tierra, y que la tierra está lejos de los cielos y permanece inmóvil en el centro del universo. Ahora considérese si la Iglesia podría atreverse a dar a la Escritura un sentido contrario al de los Padres y al de todos los comentadores latinos y griegos. No puede responderse que esto no es una materia de fe desde el punto de vista del sujeto material, pues lo es en la parte de aquellos que han hablado.

Tercero. Yo digo que si hubiera una verdadera demostración de que el sol está en el centro del universo y la tierra en la tercera esfera, y que el sol no viajara alrededor de la tierra, sino que la tierra circulara el sol, entonces podría ser necesario proceder con gran cuidado al explicar los pasajes de la Escritura que parecen contrarios, y deberíamos más bien decir que no los comprendimos, antes que decir que alguno era falso como se ha demostrado. Pero yo no creo que hay una tal demostración; ninguna me ha sido mostrada.

No es la misma cosa mostrar que las apariencias son salvadas asumiendo que el sol estuviera en el centro y la tierra en los cielos, como demostrar que el sol está realmente en el centro y la tierra en los cielos. Yo creo que la primera demostración podría existir, pero tengo graves dudas sobre la segunda, y en caso de duda, uno no puede apartarse de las Escrituras como son explicadas por los santos Padres.

Y añado que las palabras “el sol se levanta y el sol se pone, y se apresura a llegar al lugar de donde surgió, etc.” fueron las de Salomón, quien no sólo hablaba por inspiración divina sino que además era un hombre sabio por encima de los demás y el más erudito en las ciencias humanas y en el conocimiento de todas las cosas creadas, y su sabiduría procedía de Dios. Así que tampoco es probable que hubiera afirmado algo que era contrario a la verdad ya demostrada o posible de ser demostrada. Y si usted me dice que Salomón hablaba únicamente de acuerdo a las apariencias, y es que nos parece que el sol viaja alrededor nuestro cuando realmente es la tierra la que se mueve, así como parece a uno que va en una barca que la playa se aleja de la barca, yo le responderé que quien parte de la playa, a pesar que le parezca a él como si la playa se alejase, él sabe que está en un error y lo corrige, viendo que la barca se mueve y no la playa. Pero con respecto al sol y la tierra, ningún hombre sabio necesita corregir el error, puesto que claramente experimenta que la tierra está quieta y que su ojo no le engaña cuando enjuicia que se mueve el sol, al igual que no le engaña cuando enjuicia que la luna y las estrellas se mueven.


Y esto es todo por el presente. Saludo a Su Reverencia y pido a Dios que le otorgue felicidad.


Fraternalmente,


Cardenal Belarmino


12 de Abril de 1615
NOTAS


1. La “Carta a Castelli” circuló mucho en su tiempo, y produjo gran controversia. Posteriormente, Galileo escribió otra similar, pero algo más moderada, dirigida a la Duquesa Cristina de Lorraine.
2. Paula Haigh en “Galileo’s Heresy”. http://www.catholicapologetics.info/modernproblems/evolution/
3. Un error modernista, muy común hoy en la Iglesia, pero que no concuerda con el Magisterio, por ejemplo: «…todos los libros que la Iglesia recibió como sagrados y canónicos están escritos totalmente y enteramente, con todas sus partes, al dictado del Espíritu Santo; y está tan lejano de ser posible que cualquier error pueda coexistir con la inspiración, ya que la inspiración no sólo es esencialmente incompatible con el error, sino que lo excluye y lo rechaza tan absolutamente y necesariamente como es imposible que Dios mismo, la suprema Verdad, pueda pronunciar aquello que no es verdad» (León XIII en Providentissimus Deus 1893).
4. Se refiere a la “Carta a Castelli”.