Entre los aspectos más graves del pensamiento evolucionista se encuentra sus presuntuosas grandísimas edades para el origen del Cosmos y de la especie humana, un engaño que produce en las personas, especialmente entre las jóvenes, un efectivo alejamiento de Dios, así como también una alienación de nuestro pasado histórico. Con ello se pierde la referencia de Adán y Eva como nuestros primeros padres históricos, cuyos actos, proyectos, decisiones, o sea, su historia están directamente emparentados con nuestra vida presente. Haciendo retroceder a nuestros primeros antecesores a remotísimos tiempos pasados, hasta los católicos han sido inducidos a dudar de si Adán y Eva fueron personajes históricos. Ahora, gracias a los escritos de Dr Kurt Wise[1], paleontólogo de la universidad de Harvad, conocemos que las genealogías de la Biblia forman una cadena ininterrumpida de registros históricos, perfecta y científicamente establecida, desde los días de Adán y Eva, por lo que la edad de la Humanidad puede considerarse como históricamente conocida con la suficiente precisión, y consiste en unos seis milenios.
