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jueves, 13 de septiembre de 2012

Datos interesantes procedentes de Mercurio

Mrecurio

 Con las últimas noticias de la llegada de un complejo robot a Marte y sus espectaculares fotografías desde su superficie, ya casi nadie se acuerda de que hace bien poco, en 2011, la sonda espacial “Messenger”  ha sido el primer artefacto humano que ha logrado colocarse en órbita del planeta Mercurio y desde entonces no ha dejado de enviar a la tierra datos importantísimos sobre la naturaleza de este planeta cercano al sol, algunos de los cuales han dejado estupefactos a los científicos evolucionistas de la NASA y de la Johns Hopkins University, principales implicados en la investigación.  Poco se comenta estos hallazgos porque no son los que ellos esperaban encontrar.
  Mercurio, al estar tan cercano al sol, es un planeta sometido a un fortísimo calentamiento, así como a un continuo bombardeo de micrometeoritos, condiciones extremas de radiación y viento solar,… de tal manera que los evolucionistas habían anticipado que este planeta era como una especie de bola de ceniza carbonizada.  Pero algo muy distinto es lo que ahora se empieza a descubrir.
 
  *  Oquedades azules

  A lo largo de muchos kilómetros, la superficie de Mercurio aparece salpicada de erupciones de formas irregulares, que no son de origen volcánico sino procedentes de diversas emisiones,  algunas de ellas son brillantes,  con halos azulados, que los científicos han dado el nombre de ‘huecos azules’ (“Blue hollows”), y que tienen toda la apariencia de ser muy recientes pues no llevan incorporados las marcas de cráteres de impacto. Los científicos piensan que esos huecos se forman por la fragmentación de la superficie allí donde se escapan de las rocas materiales volátiles (sustancias vaporizadas).  Los huecos más brillantes se encuentran todavía activos emitiendo vapores, mientras que los opacos parece que han extinguido ya su volatilidad. El análisis de las imágenes y una estimación de la velocidad a la que las oquedades pueden estar creciendo lleva a la conclusión que alguna de ellas, las más brillantes, se están formando todavía hoy1.
Ver imagen de la NASA en alta resolución:
 Estos huecos azules aparecen tanto sobre la planta interna, como en el pico central, o sobre la terraza de los cráteres.  Los impactos de meteoritos generan un intenso calor sobre la región afectada lo que produce la fusión de las rocas de la sub-superficie,  lo que se propaga por sus inmediaciones formando una banda de roca fundida en la región del cráter. Dentro de esta banda las substancias volátiles se separarían en sus distintos componentes, y finalmente aflorarían al exterior formando huecos azules2.
La presencia de depósitos volátiles activos significa que los cráteres de impacto no pueden tener una edad de millones de años, porque su actividad ya debería haber finalizado hace eones, es esto lo que ha dejado perplejos a los científicos evolucionistas.
*  Campo magnético
Entre los años 1974-75 la sonda espacial Mariner X ya había detectado un campo magnético en Mercurio, lo cual dejó en entredicho lo defendido por los evolucionistas, pues para ellos si un pequeño planeta como Mercurio tuviera millones de años entonces no debería manifestar campo magnético.   Y para ellos fue también un asombro cuando en 2011 la Messenger midió la intensidad de este campo magnético y se comprobó que había decrecido en un 7,8 % respecto al medido en 19753. Un decremento verdaderamente espectacular,  y de cualquier manera que se contemple esto convierte en imposible una edad de millones de años para Mercurio.
*  Composición química.
Para las teorías sobre la formación planetaria que hacen los evolucionistas en el planeta Mercurio los elementos que se vaporizan fácilmente (como el H, O, C y S) así como sus compuestos, los hidrocarburos, deberían ser muy escasos o completamente ausentes, pues su cercanía al sol los hace desvanecer con suma facilidad. Sin embargo, la Messenger ha detectado estos materiales en cantidades enormes, proporcionalmente tanto como 10 veces (o quizás hasta 20 veces) lo que hay presente en la Tierra.
  Así que todas las teorías sobre la formación de Mercurio se les han venido abajo. Ya no sirven las teorías del impacto, ni las de la condensación lenta, etc. La mayoría de ideas preconcebidas sobre la química de Mercurio son inconsistentes con los datos encontrados recientemente en el planeta. Sin embargo, la presencia de material remanente volátil en un planeta caliente no presenta ningún tipo de dificultad para un sistema solar de 6000 años de edad.
*  Depósitos de hielo.
    Desde hace tiempo los científicos se han venido preguntando si unas curiosas placas cerca de los polos de Mercurio, que reflejan brillantemente las señales de radar, son verdaderamente depósitos de agua congelada.  Estas marcas brillantes ya se habían detectado hace décadas utilizando radiotelescopios gigantes desde la tierra, así que la expectación era máxima. Cuando la Messenger rastreó a fondo la superficie de Mercurio, se observó que las placas brillantes correspondían a áreas de permanente sombra alrededor de los cráteres, lo cual reforzaba la hipótesis del agua congelada. Y además cuando se analizó la composición de esas placas con el espectrómetro de neutrones abordo del Messenger se detectó la presencia de hidrógeno4,  con lo que queda casi confirmado que estén formadas de agua helada.
 Puede verse una fotografía de estas marcas brillantes en:
Pero sería lógico pensar que incluso las porciones de suelo de los cráteres en permanente sombra reciben algo de luz y calor reflejada de sus paredes, entonces surge la cuestión de cómo es posible que el hielo congelado permanezca en este estado durante tanto tiempo en condiciones tan adversas.  Son tres los factores que afectan a la retención del agua en un cráter:  I) Su cercanía al polo; II) Su tamaño; III)  La presencia de algo que cubra el hielo. En el caso de Mercurio, los depósitos de hielo aparecen incluso en pequeños cráteres de menos de 10 km de sección, así como en cráteres tan distantes del polo como la latitud 67º (¡a un cuarto del ecuador!).  Es cierto que muchos de los depósitos de hielo se hallan cubiertos de material opaco, sin embargo se trata de hidrocarburos asimismo volátiles.  Según los científicos5, los cráteres pequeños (75º) conteniendo esos depósitos brillantes al radar se encuentran desafiando al ambiente térmico, es decir, incluso estando a la sombra y con una banda aislante encima es dificil su pervivencia durante un año, entonces imaginad lo que pued suponer su existencia durante millones de años en un planeta cuyas temperaturas diurnas son capaces de fundir al plomo.
  En resumidas cuentas, los datos que se están recibiendo de Mercurio no están en conformidad con las teorías evolucionistas y con las hipótesis de formación planetaria que se explican en los libros de texto. La suposición de un sistema solar muy joven es más consistente con esos datos.


NOTAS:

1. Mercury not like others planets, Messenger finds, Carnegie Institution for Science.

2. Vaughan, W.M. et al. Hollow-forming layers in impact craters on Mercury: massive sulphide or chloride deposits formed by impact melt differentiation?. 43rd LPSC.

3. Humphreys, R., Mercury magnetic field is fading fast –latest data confirm evidence for a young solar system. Creation 26(4):36-39, 2004.

4. Lawrence, D.J. et al., Hydrogen at Mercury’s north pole ? Update on Messenger neutron measurements, 43rd LPSC.
5. Chabot, N.L. et al. Craters hosting radar-bright deposits in Mercury’s north polar region. 43rd LPSC.
Más información sobre las anomalías de Mercurio se puede encontrar en:
*  creation.com/mercury
En cuya información se basa el presente post.

 

domingo, 20 de mayo de 2012

El mito de los millones de años


En el año 2000 un grupo de científicos decidió investigar la contradicción para la edad de la tierra según lo afirmado en la Biblia contra la oposición firme de las dataciones radiométricas.  Todos los trabajos se agruparon en lo que se denominó el proyecto RATE (Radioisotopes and Age of The Earth), en el que colaboraron científicos profesionales (físicos, geofísicos, geólogos) principalmente del ICR y de la CRS. Tras cinco años de investigación, los componentes del proyecto RATE se reunieron en un simposio para intercambiar sus hallazgos y sacar conclusiones.

miércoles, 25 de enero de 2012

La Cronología confirma el Génesis

  Entre los aspectos más graves del pensamiento evolucionista se encuentra sus presuntuosas grandísimas edades para el origen del Cosmos y de la especie humana, un engaño que produce en las personas, especialmente entre las jóvenes,  un efectivo alejamiento de Dios, así como también una alienación de nuestro pasado histórico.   Con ello se pierde la referencia de Adán y Eva como nuestros primeros padres históricos, cuyos actos, proyectos, decisiones, o sea, su historia están directamente emparentados con nuestra vida presente.  Haciendo retroceder a nuestros primeros antecesores a remotísimos tiempos pasados, hasta los católicos han sido inducidos a dudar de si Adán y Eva fueron personajes históricos.  Ahora, gracias a los escritos de Dr Kurt Wise[1], paleontólogo de la universidad de Harvad, conocemos que las genealogías de la Biblia forman una cadena ininterrumpida de registros históricos, perfecta y científicamente establecida, desde los días de Adán y Eva, por lo que la edad de la Humanidad puede considerarse como históricamente conocida con la suficiente precisión, y consiste en unos seis milenios.

jueves, 24 de junio de 2010

El Diluvio y las inversiones del campo magnético terrestre

El Diluvio y las inversiones del campo magnético terrestre


Es bien conocida la existencia de un eje bipolar magnético terrestre que es el que produce la desviación hacia el norte de una aguja imantada. En cierto modo la Tierra se comporta como un gigantesco imán, y el campo magnético se nos muestra sabiamente diseñado para favorecer la vida humana en nuestro mundo, pues nos protege de los efectos nocivos del viento solar, de las tormentas magnéticas solares, etc. Durante muchos años el magnetismo era conocido y utilizado por el hombre (sobre todo en navegación), sin embargo no había una explicación científica para describirlo. En 1820, el físico danés H.C. Oërsted descubrió que una corriente eléctrica circulando por un circuito produce un campo magnético, principio físico en el que se basan los motores. Entonces los científicos se preguntaron si una corriente eléctrica sería también la causante del campo magnético terrestre. Pero un motor lleva asociado una fuente de energía (gasoil, gasolina, etc.), y la corriente se desvanece casi instantáneamente cuando esta fuente energética se corta. Si hubiera una corriente eléctrica produciendo el campo magnético, entonces ¿cuál es la fuente inagotable que la mantiene?.

viernes, 11 de junio de 2010

Una teoría creacionista de la deriva continental



Los geólogos creen que en el pasado hubo un supercontinente, Pangea, que se fragmentó y comenzó lenta y continuamente a separarse para dar lugar a la distribución continental del presente. La hipótesis es muy antigua, ya fue mantenida en el siglo XIX por el geógrafo francés Antonio Snider-Pellegrini. A comienzos del siglo XX, fue el meteorólogo alemán Alfred Wegener, quien la relanzó, señalando en sus libros la semejanza de las cordilleras a ambos lados del océano, así como que las costas de América y África, etc. parecen encajar si las juntáramos[1].

martes, 13 de abril de 2010

Los halos de polonio como prueba de una Tierra jóven

(Po214 en biotita, imagen de "Creation's Tiny Mystery, by R.V. Gentry)



Una demostración (por ahora no refutada) de la corta edad de la Tierra ha sido dada por el físico Robert Gentry[1]. El granito es una roca ígnea plutónica constituida esencialmente por cuarzo, feldespato y mica. Es la roca más abundante de la corteza continental, y sería, según la visión evolucionista, el producto de la solidificación lenta y a muy alta presión, durante millones de años, de magma terrestre con alto contenido en sílice producto de la fusión de las rocas que forman los continentes, sometidas al calor del manto terrestre en la parte inferior de éstos[2].

Gentry, trabajando en el Oak Ridge National Laboratory, ha estado estudiando el granito durante años, y ha encontrado varias (no sólo ésta de los halos) pruebas de una corta edad de la Tierra. Al diseccionar las rocas de granito se puede observar que están compuestas de una estructura cristalina muy densa. Dentro se entremezclan cristales de cuarzo y de mica. Los cristales de mica, que se desprenden fácilmente con la ayuda de una navaja, si se les observa con un microscopio, pueden verse que están formados de numerosas estructuras anulares llamadas “halos”. Por lo general hay un núcleo central que en un tiempo tuvo material radiactivo, pero que fue desprendiendo las consiguientes partículas α (núcleos de He) y ha quedado petrificado en los sucesivos anillos exteriores, según la secuencia completa de decaimiento radiactivo. Los científicos pueden conocer con exactitud qué material padre causó tales halos midiendo los anillos. En el diagrama de la izquierda se ve la secuencia típica de un halo: U-238, U-234, Th-230, Ra-226, Rn-222, Po-218, Po-214, Po-210. Esta estructura identifica al isótopo radiactivo Polonio-218 como el causante principal de esos halos de la mica. Lo sorprendente aquí es que el Polonio-218 tiene una existencia fugaz, su presencia en el granito refuta la tesis evolucionista de la formación de las rocas como un conglomerado fundido enfriándose durante eones. Ya que el Polonio-218 sólo tiene un periodo de vida de 3 minutos, si la roca se hubiera enfriado lentamente (incluso durante un intervalo de 2 horas) todas las trazas del elemento se hubieran disipado y no se observarían halos.
Una pizca de polonio radiactivo en una roca fundida se puede comparar a un trocito de Seltz alcalina introducida en un vaso de agua. El comienzo de la efervescencia equivaldría al momento en que los átomos de polonio comienzan a emitir núcleos de He. En la roca fundida los residuos de esas partículas radiactivas desaparecerían tan rápidamente como las burbujas de Seltz del interior del agua. Pero si el agua fuera congelada instantáneamente, entonces las burbujas quedarían también allí aprisionadas dentro del hielo. Algo así, tal como explica Robert Gentry, fue lo que sucedió con estos halos de polonio, que permanecen como una innegable evidencia de que una cantidad de materia primordial de la Tierra quedó "cristalizada" en el interior del granito sólido. La existencia de estos halos de polonio, por tanto, implican que nuestra Tierra fue formada en un brevísimo intervalo de tiempo, en concordancia con lo narraado en el primer capítulo del Génesis.


En realidad, el asunto de los halos está aquí muy simplificado, el uranio radiactivo se descompone siguiendo una secuencia de pasos intermedios, cada uno de los cuales tiene su característico nivel de energía. Si la inclusión radiactiva reside en una estructura cristalina bien formada, como por ejemplo en el mineral biotita (una forma de mica que se halla frecuentemente en las rocas graníticas), es cuando se observa claramente los rastros formando una serie de esferas concéntricas en torno a la inclusión, cada una indicando un paso de la descomposición del material padre. Varios de estos pasos intermedios corresponden isótopos con semividas extremadamente cortas. Sorprendentemente, a veces unos halos característicos de los isótopos de polonio se encuentran sin los consiguientes halos de uranio, de más lenta formación, mostrando ningún rastro del conglomerado padre de uranio. Aparentemente, allí en el centro no hubo nunca uranio, y el conglomerado original debió haber sido sólo de polonio (llamado "polonio huérfano"). Se creía que el granito necesitaba muchísimos años para que se formaran estructuras cristalizadas, ya que la solidificación se produce al llegar a una temperatura por debajo del punto crítico. Puesto que los isótopos de polonio tienen tan corta semivida, sería increíblemente improbable la formación de halos de polonio sin la presencia de material padre. Esto ha llevado a Robert Gentry a especular que los granitos fueron instantáneamente creados con las inclusiones de polonio presentes, las cuales posteriormente se habrían descompuesto.


Para conocer más sobre los halos de polonio podéis acudir a la web de Robert Gentry, http://www.halos.com/

 NOTAS:
1. Robert Gentry es autor del libro "Creation's Tiny Mistery".
2. Según está indicado en Wikipedia .

sábado, 3 de abril de 2010

Argumentos evolucionistas para la edad de la Tierra

Como dice el físico Russell Humphreys, hay una doble ironía en la controversia creacionistas-evolucionistas sobre la edad de la Tierra, una mayoría de científicos -los evolucionistas- confían en una minoría de datos relevantes, sin embargo una minoría de científicos -los creacionistas- usan una mayoría de datos relevantes. Pero a esta ironía se añade otra emparentada con ella, la confusión de la gente de la calle que tiene la falsa impresión que es al contrario. Así es muy frecuente que estas personas desinformadas se pregunten: "Si hubiera esas fuertes evidencias, que vosotros indicáis, a favor de una tierra joven, ¿por qué la mayoría de científicos creen otra cosa?". Una buena pregunta, cuya respuesta es bien simple, aunque retorcida: la mayoría de científicos cree que la tierra es viejísima porque cree que la mayoría de los otros científicos cree que la tierra es viejísima. Un razonamiento débil, que lleva asociado una inseguridad propia del que duda de su conocimiento de un tema, como decía santo Tomás «Uno de poca ciencia está más cierto de lo que oye a un sabio que de lo que juzga él mismo con su propia razón...»[1]. Entonces la persona de poca ciencia en un tema determinado siempre tiende a delegar su opinión en lo que dicen de ese tema la mayoría de sabios (científicos de renombre, en este caso). Cuando la persona que delega su opinión es un científico, se dice que está utilizando un razonamiento circular, «Yo creo que esto es así porque la mayoría de los otros científicos cree que esto es así». O el eminentismo, «Yo creo que esto es así porque Fulano, que es una eminencia, cree que esto es así». Russell Humphreys, en creation.com, narra un claro ejemplo de ello con lo que sucedió en su conversación con un joven geoquímico de Sandia National Laboratories.

«Le presenté una simple evidencia para una edad joven del mundo, la rápida acumulación de sodio en los océanos. Era ideal, puesto que una parte de la geoquímica trata de los productos químicos en el océano. Yo quería comprobar cómo llegaría a explicar las posibles vías para que el sodio salga del mar con la rapidez suficiente para balancear la rápida entrada de sodio en el mar. El geólogo creacionista Steve Austin y yo buscábamos esa información para completar un artículo sobre ese asunto. Nosotros estuvimos insistiendo cerca de una hora, pero él al final admitió que no conocía ninguna forma de eliminación del sodio del mar con la rapidez suficiente. Esto significaría que el mar no podría tener una antigüedad de miles de millones de años. Al darse cuenta de esto dijo, "Puesto que nosotros conocemos por otras ciencias que el océano tiene una edad de miles de millones de años, algún proceso de eliminación del sodio debe existir". Yo entonces comencé a citarle algunas de las múltiples evidencias para una Tierra joven, pero él me interrumpió, reconociendo que desconocía casi todos esos datos, puesto que las publicaciones científicas de las que él dependía no mencionaban esos aspectos como significativamente importantes. Pero de ninguna manera quiso examinar por sí mismo las evidencias, porque, según dijo, "las personas en las que yo confío no aceptan la creación". Y cuando le pedí que me indicase alguno de esos científicos de su confianza, su respuesta fue: "Yo confío en Steven Jay Gould" (todavía vivía entonces Gould, un paleontólogo que ha sido considerado uno de los más afamados evolucionistas). De esta manera el geoquímico reveló su principal razón para creer que la tierra es muy vieja: "las personas en los que confío", es decir las 'autoridades científicas' lo habían declarado. Yo me quede sorprendido de que no viera la inconsistencia lógica de su propia posición. ¡Confiaba más en Gould que en los datos!».
Esta forma de razonar, que expone Russell Humphreys, está generalizada en el mundo de los evolucionistas y es muestra de una fe incorrecta, una fe que va en contra de la razón... Al contrario de la fe cristiana, que como incansablemente repite Benedicto XVI, es una fe racional. La fe, aunque no es fruto de la razón, tampoco debe ir contra ella, sino que debe colaborar con ella –es "cum ratione" según santo Tomás–. Debe estar basada en la 'credibilidad'[2] de aquello en lo que se cree (o se confía). Así como la indagación obliga a creer -si tras un estudio profundo de todas los datos nos conducen a una misma conclusión-; la fe, en cambio, no obliga a creer, pues no muestra la evidencia de lo creído, sino (a) la plausibilidad o/y (b) la seriedad del testigo o grado de autoridad que lo propone. Así los evolucionistas realmente están creyendo en cosas de plausibilidad nula (por ejemplo en la endogénesis, es decir, el surgimiento de vida desde la materia inerte). Además, los evolucionistas sólo escuchan a autoridades que les dicen lo que ellos quieren oír, sin hacer ninguna valoración de los aspectos a) y b).

En la web de Creation Ministries, pueden leerse más de 200 evidencias de una tierra joven. http://creation.com/age-of-the-earth
 
NOTAS:
[1] A esto añade santo Tomás: "con mayor motivo el hombre está más cierto de lo que oye de Dios, que no puede engañarse, que de lo que percibe con su propia razón, que puede engañarse".
[2] La credibilidad se opone a la credulidad (creer algo con escaso fundamento).

martes, 16 de marzo de 2010

La columna geológica ha caído

Con el artículo de Guy Berthault [1] en "Lithological and Mineral Resources" (2009)[2], órgano de la Academia Rusa de Ciencias, se ha puesto fin a la escala de tiempo geológica clásica. A partir de ahora, mantenerla es ir contra la evidencia científica, sus gigantescas épocas ya no tienen sentido. Hay que regresar a la teoría Neptunista.

 En 1687 el médico y naturalista danés Nicolai Steno (también llamado Niels Stensen) tras realizar un intenso estudio de campo a través de cuevas, minas, fallas, etc. escribió un libro, de complicado titulo[3], en el que proponía las leyes básicas de la estratigrafía: 1) Cada estrato ha sido formado al depositarse un fluido sobre una superficie subyacente. 2) Cada estrato es continuo y aproximadamente horizontal. 3) La superposición de los estratos se realiza a través de las edades. 4) Cualquier desviación es debida a alteraciones posteriores, terremotos, erupciones volcánicas etc. En 1785 James Hutton, considerado el fundador de la geología moderna, hizo modificaciones a esta hipótesis, indicando que el interior de la Tierra está caliente y que ese calor es el motor que impulsa la formación de nuevas rocas, pero mantenido la idea básica de Steno de la superposición y continuidad de los estratos por todo el mundo. Esta teoría se denominó Plutonista en contraste con la Neptunista, que hasta entonces consideraba que todas la rocas se depositaron a la vez en el transcurso de una inmensa inundación, el Diluvio Universal. En 1830, el escocés Charles Lyell observó los restos que se iban depositando en el agua, en Auvergne (Francia), y estimó que anualmente se depositaba un microestrato de espesor inferior a un milímetro. Esto llevaba a concluir que las formaciones de estratos habían necesitado millones de años. La identificación de estratos por los fósiles que contienen, realizada por geólogos como William Smith, Georges Cuvier, Jean d'Omalius d'Halloy ... a principios del siglo XIX, posibilitó dividir la historia de la Tierra, según ellos, con gran precisión. También les permitió correlacionar los estratos a lo largo y ancho del mundo. Estos geólogos pensaban que si dos estratos distantes en el espacio o diferentes en su apariencia contienen los mismos fósiles, tenían la práctica seguridad de haber sido depositados al mismo tiempo. Los estudios comparativos de los estratos y fósiles de Europa que se realizaron entre 1820 y 1850 dieron lugar a la secuencia de períodos geológicos que se ha estado utilizando hasta el día de hoy.

Los organismos de una célula "primitivos" se suponía que habrían evolucionado de el Precambriano y que toda la familia (Phyla) de animales evolucionó en el período Cámbrico, incluso los vertebrados. La era Mesozoica habría sido la era de los grandes reptiles, con aves y mamíferos proliferándose en el Período Terciario. Esta escala especula que el hombre evolucionó en la época del Pleistoceno del Período Cuaternario, o en la época Pleistocena del próximo Terciario. Estas eras están tabuladas en coloristas tablas que relacionan capas con épocas millonarias de años. Pero faltaba un detalle, esta especulación no había sido probada nunca en un laboratorio, algo comprensible pues en los siglos XVIII y XIX no tenían la tecnología necesaria para realizarlo. Mientras tanto los paleontólogos, al encontrar un fósil en un determinado estrato, consultaban en la columna geológica[2] y extraían de ella la millonada de años de antigüedad para dicho fósil.

En 1980, el mismo año en que los paleontólogos admitieron su fracaso en la búsqueda de los eslabones perdidos, en el estado de Washington (USA), tuvo lugar una gran erupción volcánica. El volcán Mount St Helens[4] explotó. Esta catástrofe local proporcionó un laboratorio sedimentológico natural. La primera explosión fue lateral, lo cual unido a un corrimiento de tierras ocasionó que el agua del Lago Spirit se proyectase hacia la cima de una montaña próxima. Al volver a bajar, el agua arrastró la ladera entera. La aglomeración del material trasladado era de un espesor de hasta 100 metros. Detrás de este material se acumuló el agua mezclada con ceniza volcánica, formando un nuevo lago. Al cabo de unas semanas, la presión ejercida por este agua “lechosa” sobre el nuevo terreno ocasionó la ruptura de éste y el vaciamiento del lago. El derramamiento de esta agua lechosa por el valle causó más daños que la propia erupción inicial. Apareció un cañón de 40 metros de profundidad en el nuevo terreno. Cuando todo se estabilizó, resultó que la masa terrestre recién acumulada había formado capas.  Y he aquí que se produjeron estratos horizontales. Si no fuera por el hecho de que sabemos que la acumulación ocurrió aproximadamente en 36 horas, mediante la columna geológica dataríamos estos estratos en millones de años. Esta catástrofe movió a los científicos a estudiar el mecanismo de formación de estratos en laboratorios hidráulicos.
Cuando el agua arrastra una mezcla de varios materiales, va segregándolos durante el proceso. Esto puede observarse cómodamente tras una ventana en el laboratorio. El mayor de estos laboratorios pertenece a la Universidad del Estado de Colorado, y es allí donde se han hecho los descubrimientos más importantes en este campo.  Esto ha llevado al desarrollo de una nueva disciplina, la Paleohidráulica. Se puede intentar reproducir en laboratorio las condiciones hidráulicas que actuaron sobre las mezclas de material recogidas en el campo para obtener secuencias estratigráficas similares a las de la naturaleza. Por las simulaciones realizadas en laboratorio queda probada definitivamente la falsedad del paradigma estratigráfico de la columna geológica. Los estratos no están asociados a ninguna cronología. Lo que realmente resulta es que cuando el agua arrastra algo, primero suelta los elementos más pesados, después los medianos y finalmente las partículas más pequeñas, que circulan por encima de las mayores alcanzando un desplazamiento más largo . Este derrame de materiales ocurre simultáneamente, no es necesario millones de años. El resultado de una inundación es que lo que se transporta más lejos se deposita más lejos y en consecuencia más profundamente.  La reducción posterior de la velocidad de la corriente provoca que las partículas pequeñas se depositen finalmente. En realidad, un cambio en la velocidad de la corriente hace que se forme una capa encima de otra ya depositada, en oposición manifiesta a las leyes de Steno. La columna geológica está, por tanto, basada en principios erróneos, y las conclusiones extraídas de su escala quedan completamente invalidadas.

En los experimentos llevados a cabo en el laboratorio, se observa que las partículas se ordenan según su tamaño. Al mezclar granitos finos de cuarzo (de tamaño 'arena'), con trozos de calcita y piedras de carbón, se observa que las partículas finas se interponen entre las partículas bastas, que circulan rodando. De esta manera se obtiene el orden a nivel de microescala. En aguas serenas, el depósito continuo de sedimentos heterogranulares hace surgir laminas, que desaparecen progresivamente a medida que se incrementa la altura de la caída de partículas en el agua. En aguas con fuerte corriente, aparecen muchos tipos relacionados de laminación. Modulando en el laboratorio la velocidad de la corriente, se puede llegar a conseguir la superposición de partículas segregadas deseada. O viceversa, de acuerdo a la configuración de los estratos se puede estimar las corrientes de agua que los han producido.


Con la experiencia del estudio de los depósitos de los deltas de los ríos, así como de los experimentos realizados por Guy Berthault en el laboratorio hidráulico, el geólogo Steve Austin se dispuso a estudiar el "Gran Cañón" del río Colorado (ver la imagen de arriba), una estructura geológica que se extiende por varios cientos de kilómetros, con una profundidad que llega hasta los 600 metros. Concentró su investigación en la formación llamada Tonto Group. Las conclusiones del análisis paleohidráulico de esta estructura mostraron que su formación, no llevó los 13 millones de años que indica la columna geológica, sino que surgió en menos de cincuenta días. Austin indica que si se reconociera el error de la columna geológica, entonces podría explicarse por qué la misma clase de sedimento se habría depositado continuamente durante cientos de miles, o millones de años, algo que ahora no es comprendido. Para él, está claro que la formación de esta masiva estructura rocosa, junto a la enorme acción erosiva, es consecuencia directa del Diluvio de Noe. En su trabajo, Austin explica detalladamente la formación de cada estrato, indicando la procedencia de los detritos, la velocidad de la corrientes, etc.

 NOTAS:


1. Guy Berthault viene experimentando la deposición de sedimentos producidos por el flujo de corrientes de agua, en el laboratorio hidráulico (Fort Collinns) de la Universidad del Estado de Colorado .
2. Berthault G., Analysis of the main principles of stratigraphy on the base of experimental data. "Journal of Lithology and Mineral Resources", Institute of Geology, Russian Academy of Sciences. (Vol. 37. September/October 2002, pp 442-446).
3. El título del libro es De Solido Intra Solidium Naturaliter Contento Dissertationis Prodromus. Llamado "el Prodromus".
4. La erupción tuvo lugar en la mañana del 17 de mayo de 1980..