Hoy muchos católicos piensan que la Evolución es una cuestión abierta en la que cada uno puede tener su propia opinión, y para justificarlo citan cierta enseñanza de Pío XII en la encíclica Humani Generis de 1950, que tras repetirse y deformarse ha llegado a nuestros días con el sentido de que “la teoría de la evolución es una hipótesis seria, digna de reflexión e investigación”, o en otras palabras, que todos podemos opinar y especular sobre la evolución de los seres vivos, quedando a la par el evolucionismo con el Creacionismo especial, si es que este último no ha quedado ya definitivamente abandonado. ¿Es esto así? Como vamos a ver aquí, la respuesta es No, rotundamente no.