jueves, 28 de enero de 2010

Tarea inaudita

Todo parece como si defender, aquí en España, el Creacionismo desde la fe católica fuese una tarea inaudita. Yo buscando por Internet no he podido hallar ni una sola dirección española con esta pretensión. Los mismos católicos tachan de "fundamentalista" a quien toma literalmente el Génesis para explicar el origen del mundo, sin darse cuenta que la doctrina católica es intrínsicamente fundamentalista porque se basa en verdades invariables y eternas, tanto de la Biblia como de la Tradición y el Magisterio. En la web he leído cosas como ésta: «Yo no creo en absoluto, ni ningún católico con una mínima formación, en un Creador que estableció una tierra completa, con todos los animales, plantas, etc.» Si esto lo dice un católico qué cosas dirán los ateos-agnósticos contra los que defendemos el Creacionismo desde una postura radical y fundamental. Evidentemente no debemos sorprendernos cuando seamos blancos de la censura, burla o persecución. Ese día debemos alegrarnos y regocijarnos porque el Señor ha prometido, para estos casos, una gran recompensa en los cielos (Mt 5,12).


Uno de los argumentos principales que esgrimen los evolucionistas es «La evolución es científica, pero el creacionismo es religión». No debemos negar que el creacionismo tenga una componente religiosa, si por religión entendemos el acto de servir, glorificar y dar culto a Dios; sin embargo, dicho argumento es doblemente falso, a) porque el creacionismo se basa en las mismas ciencias que el evolucionismo, salvo que un creacionista utiliza varias ciencias más, como la metafísica, la teología natural, la exégesis bíblica... b) el evolucionismo es también religioso en el servicio de sus propios dioses, tales como la Naturaleza (con mayúscula), Gaia y el 'método científico' del neopositivismo.


El creacionista católico cree que la Ciencia tiene su origen y fin en Dios, quien ha dejado plasmadas sus huellas en la naturaleza, y pueden, por tanto, ser rastreadas. Además Dios, inspirando a hombres, ha dejado escritas en la Biblia verdades, que de otra manera hubiesen sido inaccesibles al hombre, y esta Revelación se la ha confiado a la Iglesia , para que dentro de ella sea interpretada de una manera inerrable (sin posibilidad de error), y con ayuda de la Tradición. Pues bien, aquí tenemos el Primer Principio del Creacionismo: «Deben estar en concordancia las conclusiones de la Ciencia con las de la Revelación». Obviamente sería una contradicción si Dios indicara una cosa por las leyes de la naturaleza, y afirmara otra distinta por la Revelación. Pero aquí hay que hacer una precisión: Las leyes de la naturaleza son de dos tipos, I) leyes físicas, II) leyes morales. Mientras que las de tipo I hacen referencia a cómo se conduce el universo, las de tipo II se refieren a cómo debe conducirse el hombre. Las de tipo I son inviolables para el hombre (no para Dios), pero las de tipo II no deberían ser violadas por el hombre bajo ninguna circunstancia (lamentablemente se violan). Los científicos modernos no consideran estas últimas como normas objetivas, y desconocen que no son un convenio humano sino procedentes de Dios, y son "la expresión del Bien para la persona humana".


No es casual que el evolucionista militante  suela ser un oponente de la Iglesia, pues las ideologías revolucionarias han utilizado la evolución como un arma contra ella. Sus poderosos medios de propaganda han venido presentando la evolución como una 'liberación' del hombre, o como una lucha entre David y Goliat, en el que el pequeño y débil (Darwin, Copérnico, Einstein,...) derriba al poderoso enemigo (la Iglesia católica), en una visión que las mentalidades inmaduras de los jóvenes son muy propensas a aceptar sin discusión. Y esto a los evolucionistas anti-religión les ha funcionado en su batalla, asi por ejemplo, en una encuesta realizada a jóvenes estudiante del Reino Unido, se obtuvo que el 40% fundaba su ateísmo en «el desacuerdo entre aquello que aseguran los científicos sobre el mundo y lo que está escrito en la Biblia». Aparentemente el razonamiento de estos jóvenes parece de una lógica incontestable, pues si los científicos proclaman que el hombre desciende del simio y en Génesis 1-2 está escrito que Dios lo moldeó del barro (agua+tierra) y le insufló el alma; son dos explicaciones contrapuestas. Si los científicos claman que la tierra tiene millones de años, con unas especies evolucionando hacia otras –incluida la humana– y Génesis 1-2, así como toda la Patrística y la Iglesia aseguran que Dios creó ex nihilo cada especie ya finalizada hace sólo unos seis milenios, son explicaciones obviamente contrarias. Si los científicos claman que la tierra gira en torno del sol, en cambio la Biblia y toda la Tradición de la Iglesia asegura lo opuesto, estamos ante posturas completamente contrarias. La imprudencia de esos jóvenes está en confiar cándidamente en opiniones falibles ( la opinión evolucionista) y despreciar un conocimiento inerrable (el de la Biblia, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia).


Yo veo al evolucionismo militante como un movimiento que va más allá de la "Evolución de Darwin", pues comprende también al neopositivismo, heredero del tenebroso 'círculo de Viena', que mantiene como incuestionable la Relatividad de Einstein, el sistema heliocéntrico de Copérnico y la teoría del Big Bang. El paraíso fantástico del ateísmo, todo es relativo...nada es absoluto (ni siquiera la moral).


El moderno evolucionismo es un dogma del ateísmo militante muy difícil de desmontar, precisamente porque implica un conglomerado de ramas de la 'ciencia' neopositiva conjuradas para mantenerlo, contra viento y marea, a flote. En 1905, al dar un resultado negativo el experimento de Michelson-Morley (y otros similares) todo indicaba que la Tierra estaba inmóvil en el universo. Entonces el ateo Einstein fue "aupado". Fijaos bien la incongruencia: DATOS OBSERVACIONALES: «No se detecta velocidad de la Tierra respecto al éter»;  CONCLUSIÓN 'LÓGICA' DE EINSTEIN : « (1) no hay éter, (2) la velocidad de la luz es constante en todos los S. I., (3) el tiempo se dilata, (4) las longitudes se encogen, (5) no hay movimientos absolutos, (6) aparecen todas las paradojas de la Relatividad, (7) la física se convierte en un aparato matemático cuyas conclusiones van contra el sentido común ...». Todo con tal de no reconocer que el sistema de Copérnico es erróneo y haya que volver al geocentrismo. Luego, Einstein establece sus "ecuaciones de campo (TGR)" y se encuentra que las matemáticas le dicen que el universo se expande. En 1929, E. Hubble y M. Humason, trabajando en el observatorio de Monte Wilson, descubren un desplazamiento "hacia el rojo" (redshift) de las galaxias. Hay más de una explicación posible para este redshift, el desgaste de la luz, el efecto Doppler... Pero a los que defendían la causa del ateísmo, la evolución y el Big Bang les interesaba que fuera el efecto Doppler y la expansión del cosmos, por eso condenaron a Humason –que se oponía a esta interpretación– al ostracismo, y muchos astrofísicos honrados que se oponían también, como H. Arp, fueron marginados por un incipiente oscuro poder, "la ciencia nueva". Años después se descubre la radiación de fondo de 3º K, varias posibles explicaciones se planteaban, pero una sola les servía a ellos, que esa radiación fuese "el remanente del Big Bang", así el evolucionismo avanzó, a golpe de "premios Nobel", un paso más. También se podría hablar de reuniones, de acuerdos secretos entre astrofísicos, cosmólogos, paleontólogos, geólogos –con el "ateísmo" como causa común–, es decir, aunque las ramas de la ciencia se presentan como concordantes, un análisis más a fondo (pero dificilísimo de hacer) descubrirá que ellos se han conjurado para que esto aparezca al público así.

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