Una de los aspectos más sorprendentes que
aparece descrito en la Biblia
es la longevidad extrema de los antiguos patriarcas, justo antes y después del
diluvio. Así por ejemplo, Adán vivió 930 años, Matusalén –que tiene el record
de longevidad conocida- vivió 968 años, y la vida de Noé duró 950 años. Muchas
personas ignorantes creen que estos personajes son figuras míticas o
legendarias, producto de la fantasía humana, y que por tanto no habría que dar
crédito a esos supuestos datos históricos y edades que aparecen en el Génesis y
en otras Crónicas históricas. Aquí vamos a mostrar que esas grandes cifras
corresponden a la duración real de sus vidas.